Google ha presentado este martes en su evento anual Made by Google, celebrado en Nueva York, la undécima generación de su familia de teléfonos Pixel junto con el nuevo reloj inteligente Pixel Watch 5 y un localizador bautizado como Pixel Tag, un dispositivo que la compañía parece concebir como respuesta directa al AirTag de Apple dentro del ecosistema Android. Las preventas arrancan el mismo día del anuncio y la llegada a tiendas está prevista para el 20 de agosto.
La nueva hornada de smartphones está compuesta por cuatro modelos: Pixel 11, Pixel 11 Pro, Pixel 11 Pro XL y Pixel 11 Pro Fold. Los precios vuelven a subir cien dólares en toda la gama, siguiendo la tendencia al alza que también han aplicado Samsung y Apple en sus últimos lanzamientos. El Pixel 11 parte desde 899 dólares, el Pixel 11 Pro alcanza los 1.100 dólares, el Pro XL sube a 1.300 dólares y el Fold se sitúa en unos inéditos 1.900 dólares. Como contrapeso, Google ha duplicado el almacenamiento mínimo a 256 GB en todos los modelos, equiparándose así con sus rivales.
En el corazón de todos los dispositivos late el nuevo procesador Tensor G6, que según la compañía es un veinte por ciento más eficiente en consumo, un veinticinco por ciento más rápido en navegación web y un quince por ciento más rápido al abrir aplicaciones. Las mejoras fotográficas descansan sobre un procesador de señal de imagen renovado y una unidad de procesamiento tensorial un cincuenta por ciento más potente.
Uno de los cambios de diseño más visibles es la barra de cámara trasera, que abandona la combinación de metal y cristal para ser una superficie totalmente de cristal, más de un cuarenta por ciento más fina. Cuando se coloca la funda oficial, la barra queda completamente disimulada enrasada con la trasera. El Pixel 11 estrena un tono rosa intenso bautizado como Hibiscus, junto a Pistachio, Frost y Obsidiana.
El Pixel 11 y el Pixel 11 Pro Fold comparten una cámara principal de 48 megapíxeles con un sensor un cincuenta y seis por ciento más luminoso para escenas con poca luz, y un teleobjetivo de 10,8 megapíxeles con zoom óptico de cinco aumentos y digital de hasta treinta, mejorado mediante algoritmos de aprendizaje automático que reducen el ruido. El Fold, además, es un diez por ciento más ligero y un milímetro más delgado que su predecesor, mantiene la certificación IP68 de resistencia al agua y al polvo e incorpora una nueva cubierta trasera de composite de fibra de vidrio que Google asegura es prácticamente imposible de romper, junto con una bisagra rediseñada que, según la firma, triplica la durabilidad frente a la generación anterior.
Los modelos Pro y Pro XL dan un salto adicional con una cámara principal de 50 megapíxeles y un teleobjetivo de 48 megapíxeles con un treinta por ciento más sensibilidad a la luz. Estrenan además un recubrimiento antirrayado que duplica la resistencia del cristal respecto al Pixel 10 Pro y una luz LED trasera llamada HiLight, que se ilumina al interactuar con el asistente Gemini y puede configurarse para brillar con colores concretos cuando llaman contactos favoritos. Google no descarta extender esta función a los mensajes de texto en el futuro.
Todos los modelos ofrecen carga inalámbrica Qi2 de 25 vatios mediante el nuevo sistema Pixelsnap, siete años de actualizaciones de software y desbloqueo mediante huella y reconocimiento facial. El Fold y los Pro añaden conectividad Wi-Fi 7 y chip de banda ultraancha.
En el apartado del Pixel Watch 5, la información difundida apunta a una nueva generación del reloj inteligente de Google con mejoras de hardware y autonomía, aunque los detalles técnicos profundos no se han desgranado en la fuente principal. La gran novedad de producto, no obstante, es el Pixel Tag, un localizador Bluetooth que lleva años siendo rumoreado y que finalmente se materializa para competir en un segmento donde Apple y Samsung llevan ventaja.
En conjunto, Google ejecuta una estrategia clara: subir precios para sostener márgenes, justificar la subida con más almacenamiento base y un chip propio más eficiente, apostar por la inteligencia artificial como rasgo diferenciador visible (con Gemini y la luz HiLight) y completar el ecosistema con accesorios tipo AirTag. La pregunta para el consumidor es si estas mejoras, especialmente el salto en fotografía computacional y la promesa de durabilidad del Fold, compensan unos precios que ya rozan los 2.000 dólares en la versión más cara y que dejan a la gama Pixel más cerca que nunca del territorio premium de Apple.
