Google pagará 920 millones de dólares mensuales a SpaceX por acceso a aproximadamente 110,000 GPUs de NVIDIA, CPUs, memoria y otros componentes alojados en sus centros de datos, según un documento regulatorio presentado el viernes ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). El acuerdo, que se extenderá desde octubre de 2026 hasta junio de 2029, se anuncia a una semana de la esperada salida a bolsa de SpaceX en el Nasdaq, una operación que podría convertirse en la mayor de la historia, con una recaudación cercana a 75,000 millones de dólares y una valoración de alrededor de 1.75 billones de dólares.
El contrato establece que la capacidad se incrementará durante septiembre a una tarifa reducida, hasta alcanzar el monto pleno en octubre. SpaceX no especificó qué centro de datos utilizará Google, aunque el director ejecutivo Elon Musk ha sugerido previamente que reservaría el Colossus 2 para uso interno de xAI. Este es el segundo acuerdo masivo de infraestructura anunciado por SpaceX tras la fusión en febrero con xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk, en una transacción que valoró a la entidad combinada en 1.25 billones de dólares. El mes pasado, Anthropic anunció un acuerdo para utilizar toda la capacidad del centro de datos Colossus 1 en Memphis, Tennessee, por 1,250 millones de dólares mensuales hasta 2029, casi el doble de lo que pagará Google por aproximadamente la mitad del cómputo.
Un portavoz de Google Cloud declaró a CNBC que el acuerdo se realizó "para garantizar que tenemos capacidad de puente para satisfacer la creciente demanda de los clientes de nuestra plataforma de agentes, Gemini Enterprise, que ha sido incluso mayor de lo esperado". Google lanzó Gemini Enterprise, un servicio de suscripciones de IA para grandes empresas, en octubre pasado.
El contrato incluye cláusulas de salida: ambas partes pueden terminar el acuerdo con 90 días de aviso después del 31 de diciembre de 2026. Si SpaceX no entrega la cantidad comprometida de GPUs antes del 30 de septiembre de 2026, Google puede rescindir el contrato inmediatamente o aceptar un número menor de unidades con tarifas reducidas, tras un período de gracia de un mes.
El acuerdo revela la estrategia de Musk para monetizar la enorme inversión en infraestructura de inteligencia artificial que originalmente se construyó para entrenar a Grok, el chatbot de xAI. Según la documentación de la oferta pública, los gastos de capital de SpaceX en el primer trimestre totalizaron 10,100 millones de dólares, más del doble que el año anterior, con 7,700 millones comprometidos al segmento de IA. No obstante, ese negocio registró una pérdida operativa de 2,500 millones sobre ingresos de apenas 818 millones. Grok ha enfrentado múltiples demandas e investigaciones gubernamentales en Estados Unidos y Europa tras descubrirse que el modelo facilitaba la creación de imágenes sexuales no consensuadas, incluidos deepfakes de menores. En marzo, tras una fuga de talento, Musk reconoció que Grok necesitaba ser reconstruido, y la compañía cerró un acuerdo para adquirir la startup de programación Cursor por 60,000 millones de dólares.
Google, por su parte, está acelerando drásticamente su gasto en infraestructura de IA. En abril revisó su pronóstico de gasto de capital para 2026 a entre 180,000 y 190,000 millones de dólares, y esta semana anunció planes de vender 85,000 millones en acciones, incluyendo una inversión de 10,000 millones de Berkshire Hathaway. Google es además un inversionista histórico de SpaceX: su apuesta de 2015, cuando la empresa valía 12,000 millones, se espera que supere los 100,000 millones tras la IPO. Ambas compañías también estarían negociando la construcción de centros de datos en órbita, un componente clave de los planes futuros de SpaceX.
Con la mayor salida a bolsa de la historia a la vuelta de la esquina, Musk busca reposicionar a SpaceX no solo como un actor espacial, sino como un gigante de infraestructura de inteligencia artificial capaz de competir con hyperscalers y neoclouds. El acuerdo con Google, sumado al de Anthropic, confirma que el mercado está hambriento de capacidad de cómputo. La incógnita será si estos contratos de arrendamiento generarán rendimientos suficientes para justificar el gasto descomunal, o si Musk está apostando a que la demanda de IA seguirá creciendo al ritmo necesario para rentabilizar incluso una infraestructura levantada originalmente para Grok.
