Google Maps ha sustituido el nombre del lago Ontario por "Lago América" (Lake America) para los usuarios que acceden al servicio desde Estados Unidos. El cambio, implementado el pasado fin de semana, se produjo apenas unos días después de que el presidente Donald Trump firmase una orden ejecutiva para rebautizar el mayor lago norteamericano compartido con Canadá, en el marco de su disputa arancelaria con Ottawa.
Según el comunicado oficial publicado por Google en su blog corporativo, los usuarios estadounidenses verán "Lago América", los canadienses seguirán viendo "Lago Ontario" y los del resto del mundo verán ambos nombres simultáneamente. La compañía justifica la decisión apelando a su política de larga data de adaptar la toponimia a la ubicación del usuario cuando distintos países discrepan sobre un mismo accidente geográfico.
Este episodio reproduce casi punto por punto lo ocurrido en febrero de 2025, cuando Google, Apple y Microsoft adoptaron el nombre "Golfo de América" para el Golfo de México tras una orden ejecutiva similar de Trump. En aquella ocasión, México protestó formalmente porque Washington no podía cambiar unilateralmente la denominación de una masa de agua compartida, aunque las grandes plataformas tecnológicas mantuvieron su política de mostrar nombres diferentes según el país. Ahora, fuentes citadas por Wired señalan que Apple Maps y Bing Maps aún no han reflejado el cambio del lago Ontario, aunque se espera que lo hagan próximamente.
La orden de Trump llega en un contexto de tensión comercial con Canadá, provincia cuya capital lleva precisamente el nombre de Ontario. Para el presidente estadounidense, el rebautizo forma parte de una estrategia de presión vinculada a su política arancelaria, en la que ya utilizó el cambio del Golfo de México como instrumento de negociación con México.
El nuevo nombre no es neutral desde el punto de vista lingüístico ni geográfico. Estados Unidos no es América, sino uno de los países que integran el continente americano, junto a Canadá, México, Brasil y el resto de naciones del hemisferio. En castellano, la Real Academia Española define "americano" como "natural de América", mientras que reserva "estadounidense" para los naturales de los Estados Unidos. Aunque en inglés "America" se emplea con frecuencia como abreviatura de "United States of America", la confusión para el resto del mundo es evidente, y críticos como los recogidos por Xataka han subrayado que el topónimo impuesto borra implícitamente la identidad del vecino canadiense.
El caso reabre además un debate más amplio sobre la dependencia de los mapas digitales respecto de las decisiones políticas. Las grandes plataformas no están legalmente obligadas a seguir los nombres oficiales, pero suelen hacerlo porque sus bases de datos se nutren de registros gubernamentales como el Geographic Names Information System (GNIS) de Estados Unidos. Wired recuerda que Google, Apple y Microsoft suelen actualizar sus cartografías poco después de que el Departamento del Interior modifique esos registros, algo que ocurrió también con el golfo en pocas semanas.
MapQuest, sin embargo, ya ha anunciado públicamente que no cambiará el nombre. En el ecosistema del software libre, plataformas como OpenStreetMap, cuya tecnología utilizan Uber y Lyft, reconocen ambos nombres y dejan a las organizaciones que usan sus datos la decisión final sobre cuál mostrar. Esta diversidad de respuestas muestra que no existe un mapa digital único del mundo, sino versiones moldeadas por presiones comerciales, regulatorias y diplomáticas.
La historia reciente ofrece ejemplos previos de cómo los gigantes tecnológicos ceden ante las demandas de gobiernos. En 2005, Google etiquetó Taiwán como "provincia de China" tras las quejas de Pekín, aunque terminó rectificando. Apple hizo algo parecido en 2013 con Apple Maps, aunque en China continental el nombre sigue siendo "Taiwan Province". Una investigación de The Information reveló además que las autoridades chinas pidieron a Apple representar de forma exagerada las islas Diaoyu/Senkaku, disputadas con Japón, bajo amenaza de bloquear el lanzamiento de su primer reloj inteligente en el país.
Estos precedentes confirman que los mapas digitales son productos profundamente influenciados por la geopolítica. Quien tenga poder suficiente puede determinar qué nombre aparece en la pantalla de millones de usuarios, aunque ese nombre no sea reconocido internacionalmente. Por ahora, en territorio estadounidense, el quinto lago más grande de Norteamérica ya no es Ontario: es, según Google Maps, Lago América.
