Google ha presentado oficialmente la Fitbit Edge, un dispositivo wearable que marca un hito en la estrategia de la compañía al ofrecer una alternativa intermedia entre la pulsera Fitbit Air y el reloj inteligente Pixel Watch. Con un precio de 179,99 dólares en su versión estándar (que incluye tres meses de suscripción a Google Health Premium) y una disponibilidad prevista para el 27 de octubre, este nuevo equipo se posiciona como la sucesora directa de la Fitbit Charge 6, tras tres años de desarrollo. La novedad principal no es solo el hardware, sino la incorporación de una batería reemplazable, una característica que, según 20minutos.es, facilita la reparación y alarga la vida útil del dispositivo, diferenciándolo de generaciones anteriores que requerían reemplazo completo.
El diseño de la Fitbit Edge prioriza la comodidad y la portabilidad. Según los datos proporcionados por 20minutos.es, el dispositivo tiene un grosor de solo 11,5 mm y cuenta con una pantalla OLED híbrida que ofrece un 46% más de superficie de visión que la Fitbit anterior, permitiendo consultar estadísticas y métricas sin detenerse. Además, incorpora un botón físico lateral para pausar entrenamientos y un sistema de correas intercambiables con más de cinco opciones, incluyendo una versión con cierre magnético y otra de eslabones metálicos. La carcasa metálica cuenta con certificación IP68, lo que equivale a una resistencia al agua de 50 metros, suficiente para uso diario y actividades al aire libre.
En cuanto a las capacidades de seguimiento de actividad, Google afirma que el dispositivo puede reconocer y registrar automáticamente hasta 100 actividades, como correr, andar en bicicleta o caminar, utilizando el contexto del movimiento para clasificarlas. El GPS integrado es un punto fuerte, con una precisión un 40% superior a la de la Fitbit Charge 6, lo que facilita el seguimiento de rutas al aire libre. El dispositivo también incluye un altímetro para medir cambios de elevación y soporta más de 50 modos deportivos, ofreciendo indicaciones en pantalla durante el ejercicio, como sugerencias para acelerar o reducir el ritmo.
La integración de inteligencia artificial es el eje central de la Fitbit Edge. El dispositivo funciona con Google Health Coach, un entrenador personal basado en Gemini que analiza datos de salud y actividad para crear rutinas semanales personalizadas. Esta función requiere una suscripción a Google Health Premium. Además, incorpora la función Health Guardian, diseñada para detectar cambios notables en las mediciones de salud a lo largo del tiempo, incluyendo indicadores de presión arterial y resistencia a la insulina. Es importante destacar que, según aclaran las fuentes, estas herramientas están destinadas al bienestar general y no diagnostican enfermedades ni sustituyen la atención médica.
En el ámbito de la salud y el sueño, la Fitbit Edge promete una detección de las fases del sueño un 15% más precisa que las generaciones anteriores, mejorando la calidad de los resúmenes de descanso. El dispositivo también monitorea la frecuencia cardíaca de forma continua, el oxígeno en sangre, la variabilidad de la frecuencia cardíaca y la temperatura de la piel. En algunos países, está disponible la función de electrocardiograma para detectar posibles signos de fibrilación auricular.
La disponibilidad de la Fitbit Edge varía según la región. En Estados Unidos, Canadá y la región EMEA (Europa, Oriente Próximo y África), el dispositivo estará disponible para reserva. En España, según El Mundo, el precio se ha convertido en 179,99 euros, lo que representa un aumento de unos 20 euros respecto a su predecesora. La Fitbit Edge es compatible con iPhone, aunque su pantalla es más pequeña que la del Pixel Watch 5, por lo que no ofrece la misma funcionalidad completa. La edición especial 'Stephen Curry Special Edition', con un precio de 219,99 dólares, estará disponible en Estados Unidos, Canadá y EMEA, destacando por su diseño exclusivo y correa diseñada para absorber la humedad.
En conclusión, la Fitbit Edge representa un paso significativo hacia la democratización de las funciones de un reloj inteligente, combinando la precisión de los sensores avanzados con un diseño accesible y una batería reemplazable. Su lanzamiento consolida a Google como un actor clave en el mercado de la salud digital, ofreciendo una solución equilibrada que no renuncia a la comodidad ni a la conectividad profunda con la inteligencia artificial de Gemini.
