Google Health ya sincroniza los datos de Fitbit con Apple Health en ambas direcciones. La compañía tecnológica ha actualizado su aplicación de salud y bienestar hasta la versión 5.05, una mejora que elimina una de las barreras más molestas para los usuarios que combinan dispositivos del ecosistema de Google con iPhone: la imposibilidad de trasladar automáticamente los datos registrados por un Fitbit al sistema de salud de Apple.
Hasta ahora, la comunicación entre ambas plataformas era unidireccional: los usuarios solo podían importar información desde Apple Health hacia Google Health, pero no al revés. Quienes querían unificar sus métricas —entrenamientos, pasos, constantes vitales— en Apple Health tenían que recurrir a aplicaciones de terceros como Power Sync for Fitbit o Fitbit to Apple Health Sync, soluciones que, según The Verge, funcionaban pero añadían complejidad y, en muchos casos, un coste adicional.
Con la nueva actualización, el proceso es directo. Basta con abrir Google Health, pulsar sobre el icono de perfil, acceder al apartado "Apps asociadas" o "Partner apps" y seleccionar Apple Health. Tras seguir las instrucciones en pantalla y revisar los permisos, el sistema queda vinculado y los datos comienzan a fluir en ambas direcciones. Esta integración, no obstante, tiene un matiz importante: según la información publicada por 20minutos.es, la sincronización nativa está pensada principalmente para los dispositivos Fitbit Air, la pulsera sin pantalla lanzada por Google para competir en el segmento de monitorización continua.
El cambio no es menor. El ecosistema de salud de Apple —Apple Health— actúa como el centro neurálgico donde millones de usuarios almacenan su historial de actividad física, sueño, frecuencia cardíaca y otros indicadores. La imposibilidad de volcar allí los datos de Fitbit obligaba a muchos a decantarse por el Apple Watch si querían una experiencia unificada, o a asumir la fragmentación de tener datos en dos aplicaciones distintas. Con esta novedad, Google reduce la dependencia del reloj de Apple para quienes ya han invertido en un dispositivo Fitbit, pero quieren seguir utilizando Apple Health como su plataforma central de salud.
La actualización llega en un momento clave para Google Health. La aplicación reemplazó a la veterana app de Fitbit el pasado mes de mayo, una transición que, según recuerda The Verge, no estuvo exenta de polémica. Los usuarios criticaron la llegada del nuevo coach de salud basado en inteligencia artificial, los cambios en la interfaz y otros aspectos del rediseño. La compañía ha ido abordando algunas de estas quejas en los meses posteriores, y la interoperabilidad con Apple Health se suma a esa estrategia de suavizar la transición.
La versión 5.05 trae, además, otra función destacada: Smart Health Links. Esta herramienta, disponible por ahora para usuarios en Estados Unidos, permite generar enlaces compartibles —a través de una URL o un código QR— con registros médicos seleccionados. El usuario puede elegir qué información incluir y compartirla con un profesional sanitario o un familiar directamente desde la pestaña "Health", sección "Medical", opción "Shareable records". Se trata de un paso más en la apuesta de Google por convertir su aplicación en un hub central de datos de salud personales.
En paralelo, Google Health mantiene su oferta diferenciada. Existe una versión gratuita, disponible para Android, iPhone e iPad, que reúne datos de dispositivos compatibles, aplicaciones externas y registros médicos, y una versión Premium que integra Gemini, el modelo de lenguaje de la compañía, para generar planes personalizados y ofrecer información proactiva. Los suscriptores Premium pueden acceder también a Google Health Coach, un asistente que adapta las recomendaciones a los objetivos de bienestar de cada usuario. Aunque 20minutos.es sitúa la sincronización con Apple Health como una novedad especialmente ligada a Fitbit Air, la lógica de la actualización —integrar datos de wearables de Google en el ecosistema Apple— apunta a una estrategia más amplia.
La propia naturaleza del cambio resulta significativa. Durante años, Google y Apple han competido en el terreno de la salud digital con ecosistemas cerrados: Apple Watch para los fieles a iOS, Pixel Watch y Fitbit para los usuarios del ecosistema Google. La apertura de Google Health hacia Apple Health sugiere un giro hacia una mayor interoperabilidad que beneficia directamente al usuario. Permite combinar hardware de distintos fabricantes sin renunciar a la plataforma de salud preferida, algo especialmente relevante en un mercado donde la inversión en dispositivos —un Apple Watch Series puede superar los 500 euros, mientras que un Fitbit Air se sitúa en un rango más accesible— suele condicionar la elección del software.
Por el momento, la sincronización bidireccional ya está disponible para los usuarios de Google Health, si bien algunas funciones avanzadas, como Smart Health Links, permanecen restringidas al mercado estadounidense. Google no ha detallado cuándo extenderá esta última capacidad a otros países, pero la dirección marcada por la actualización apunta a un ecosistema de salud digital cada vez menos dependiente del fabricante del dispositivo y más centrado en el usuario como verdadero propietario de sus datos.
