Google publicó en junio de 2004 una explicación oficial tras la polémica generada al buscar el término "Jew" (judío) en su buscador, que devolvía páginas con contenido ofensivo y antisemita. La compañía aclaró que el posicionamiento de los sitios se determina de forma automática mediante algoritmos que evalúan miles de factores de relevancia, y que los resultados no reflejan en ningún caso los valores ni las creencias de quienes trabajan en la empresa.
La compañía señaló que la palabra "Jew" se emplea con frecuencia en contextos antisemitas, mientras que las organizaciones judías suelen preferir los términos "Judaism", "Jewish" o "Jewish people" para referirse a su fe. Según los datos que aportó Google, antes del incidente la palabra "Jew" aparecía aproximadamente una vez por cada diez millones de consultas. Tras la controversia, la mayor parte de las búsquedas con ese término correspondían a usuarios que querían comprobar personalmente los resultados.
Google rechazó las peticiones en línea que exigían la eliminación de enlaces específicos o ajustes manuales en el ranking, y recordó que sus resultados son generados de forma objetiva e independiente de las preferencias de sus empleados. La empresa únicamente omite sitios cuando está legalmente obligada a ello o cuando detecta intentos de manipular los resultados. La nota remitía además a recursos de la Liga Antidifamación y de la Jewish Internet Association.
