Google ha sido ordenado por la Autoridad de Licencias y Supervisión de Finlandia (LVV) a detener temporalmente sus obras en los pueblos de Muhos y Otanmäki tras descubrir que la empresa cortó ilegalmente 250.000 árboles en un bosque de 330 hectáreas para construir un datacenter. La operación, que también afectó a 150.000 árboles en Otanmäki, se realizó sin completar las evaluaciones de impacto ambiental requeridas, arrancando incluso la capa superior del suelo. Esta acción ha generado una fuerte oposición pública y ha puesto en cuestión el papel de Finlandia en la expansión global de la infraestructura de inteligencia artificial.
El incidente ocurre en el contexto de un proyecto de infraestructura de IA de 13.000 millones de euros, el mayor de su tipo en el país nórdico. Aunque el gobierno finlandés, liderado por el primer ministro Petteri Orpo, ha fomentado la inversión tecnológica, la destrucción del bosque ha revelado deficiencias en la supervisión local. Expertos y activistas señalan que los beneficios económicos son mínimos para la economía nacional, ya que se trata de empresas internacionales que operan para clientes globales. La comunidad local en Muhos y Otanmäki sufre daños ambientales, incluyendo la contaminación de arroyos y la pérdida de fauna, lo que ha llevado a residentes a considerar la migración o la demanda de compensaciones. El caso ha convertido la regulación de datacenters en un tema central para las próximas elecciones finlandesas en abril.
