Google ha adquirido el campus de centros de datos de Crusoe en el suroeste de Wyoming, completando así la transición de un proyecto que Crusoe había desarrollado en colaboración con la empresa de infraestructura Tallgrass Energy. Este anuncio, realizado el 6 de noviembre de 2026, marca el cierre de los esfuerzos de pre-construcción de Crusoe, que incluyeron la selección del sitio, las aprobaciones gubernamentales y la estrategia de energía híbrida. Según Chase Lochmiller, cofundador y CEO de Crusoe, esta adquisición consolida la capacidad de la empresa para gestionar la infraestructura fundamental de la inteligencia artificial, con más de 6 GW contratados y una pipeline superior a 40 GW en desarrollo.
El proyecto en Wyoming, que Crusoe inicialmente anunció junto a Tallgrass Energy, tenía previsto escalar a una capacidad de 10 GW. Sin embargo, según reportes de Bloomberg citados por TechCrunch, Google intentó inicialmente ser el cliente del proyecto pero abandonó la gestión tras expresar preocupaciones sobre los costos y los plazos de construcción bajo la supervisión de Crusoe. Ante esta situación, Google asumió el control del desarrollo, anunciando planes para invertir 17.000 millones de dólares en el campus. No se ha revelado el monto exacto que pagó a Crusoe por el proyecto inacabado, pero la transacción subraya los desafíos que enfrentan los desarrolladores independientes de centros de datos al intentar ejecutar proyectos de gran escala dentro de los límites de tiempo y presupuesto, especialmente en un entorno con creciente oposición comunitaria.
A pesar de la venta del sitio en Wyoming, la relación entre Google y Crusoe no ha terminado. Crusoe continúa desarrollando otro campus de centros de datos para Google cerca de Amarillo, Texas, donde el primer edificio se espera que esté operativo a mediados de 2027. Esta dualidad ilustra la complejidad del sector: mientras Google asume el riesgo financiero y operativo de un proyecto específico, Crusoe mantiene su posición como desarrollador clave para otros clientes de élite. La empresa, fundada por Chase Lochmiller y Cully Cavness, se ha consolidado como un actor central en la infraestructura de IA, con clientes que incluyen Oracle, OpenAI, Microsoft, Meta y la firma de trading Jane Street, con la que firmó un acuerdo de nube de 13.000 millones de dólares.
El modelo de negocio de Crusoe se basa en la diversificación de ingresos: alquila espacio en centros de datos a clientes que traen sus propias GPUs, renta GPUs propias y vende potencia de cómputo para inferencia de modelos de IA. Su enfoque se centra en la eficiencia energética, combinando celdas de combustible, energía de la red y turbinas de gas natural, con una visión a largo plazo de captura de carbono a través del hub regional de Tallgrass. La adquisición de Wyoming no solo es un hito financiero, sino una demostración de la capacidad de Crusoe para gestionar activos de infraestructura crítica, incluso cuando el cliente original se retira del rol de desarrollador.
En el contexto más amplio, la competencia por la infraestructura de IA ha intensificado la necesidad de soluciones energéticas escalables y fiables. Crusoe, valorada en 30.900 millones de dólares tras su ronda de financiación de septiembre, ha ganado la confianza de inversores como JB Straubel, fundador de Redwood Materials, quien se unió a su consejo de administración. La empresa ha demostrado su resiliencia al mantener operaciones activas en múltiples ubicaciones geográficas, desde Texas hasta Wyoming, mientras navega por la creciente demanda de capacidad de cómputo para modelos de lenguaje de gran escala. La transacción con Google sugiere que, aunque los desarrolladores independientes enfrentan riesgos significativos, su capacidad para construir y operar infraestructura de alto rendimiento sigue siendo un activo valioso en la economía de la inteligencia artificial.
