Un artículo de opinión, publicado originalmente en The Miami Herald y republicado en el blog del Center on Public Diplomacy de la USC, examina la poco conocida faceta de Gloria Steinem como agente de la CIA en las décadas de 1950 y 1960. Tras revelarse su vinculación con la organización de fachada Independent Research Service, Steinem defendió públicamente su trabajo para la Agencia, describiéndola como "liberal, no violenta y honorable". Financiada con fondos estadounidenses, asistió a festivales internacionales de juventud dominados ideológicamente por los adversarios de Estados Unidos, encarnando, antes de que existiera el concepto formalizado de poder blando, la promoción de los valores progresistas norteamericanos en el extranjero. Sus objetivos coincidieron con los políticos de la CIA: una revolución social destinada a contrarrestar la mensajería revolucionaria patrocinada por la Unión Soviética. El texto contrasta esa etapa con la CIA actual, inmersa en un papel más militarizado tras los sobrepasos documentados en el informe de 6.700 páginas del Senado sobre tortura, el espionaje a la comisión de Inteligencia del Senado y el escándalo del entonces director David Petraeus. También menciona programas populares como Homeland y filtraciones como las de Edward Snowden, que han moldeado la percepción pública de la Agencia. El artículo subraya la necesidad, en un contexto de mayor inestabilidad global, de inteligencia creíble y analítica, y plantea si la CIA contemporánea tendría cabida para alguien como Steinem, quien afirmó que repetiría su experiencia de buen grado.
