Demócratas y republicanos coinciden en Estados Unidos en que la energía geotérmica es una vía poco explotada para diversificar el mix eléctrico. Algunos estados agilizan permisos para plantas geotérmicas y, en abril, senadores de ambos partidos presentaron el Next-Generation Geothermal Research and Development Act, que encargaría al Departamento de Energía impulsar la comercialización de sistemas avanzados.
Entre ellos destaca el sistema geotérmico mejorado (EGS), que fractura roca subterránea mediante la inyección de fluido a presión y recupera vapor o agua caliente de otro pozo, una técnica análoga al fracking petrolero. Para Gernot Wagner, economista climático de Columbia Business School, el riesgo sísmico queda compensado por una fuente renovable, disponible 24 horas y de gran capacidad.
Para perforar a mayor profundidad y temperatura, empresas como Quaise, surgida en el MIT, ensayan la perforación por ondas milimétricas, capaz de fundir y vaporizar roca sin broca física, con lo que se podría acceder a yacimientos supercalientes en casi cualquier punto del planeta. Fervo Energy, con sede en Texas, se convirtió en mayo en la primera compañía de geotermia avanzada en cotizar en bolsa, con una valoración inicial de unos 7.700 millones de dólares y un acuerdo con Google para suministrar electricidad a sus centros de datos. Ambas firmas admiten que la tecnología aún es más cara que los combustibles fósiles, pero confían en reducir costes al alcanzar temperaturas de entre 300 °C y 500 °C y economías de escala.
