George Lucas, creador de Star Wars y pionero de la tecnología cinematográfica, ultima la apertura del Lucas Museum of Narrative Art en Exposition Park, Los Ángeles, un edificio de 300.000 pies cuadrados con 35 galerías y una colección que supera las 100.000 piezas —pinturas, ilustraciones, fotografías y artefactos del cine— adquirido durante más de cinco décadas. La institución, valorada en 1.000 millones de dólares, supone su legado más personal y ambicioso fuera del cine, al elevar el arte considerado «menor» —cómics, portadas de novelas pulp, arte conceptual— al centro de la cultura.
El proyecto fracasó antes en Chicago y San Francisco por resistencia ciudadana y presiones políticas; Los Ángeles, ciudad acostumbrada al espectáculo y al mecenazgo, acogió finalmente la iniciativa. Con menos de un año para la inauguración, dos conservadores senior abandonaron el museo de forma abrupta y Lucas asumió la dirección curatorial, lo que reavivó el debate sobre cómo una institución cimentada en una visión tan personal integrará otras miradas.
El artículo repasa la trayectoria de Lucas, desde su infancia en Modesto y su accidente que truncó su carrera como piloto, hasta la fundación de Industrial Light & Magic y la revolución del montaje digital. Junto a su esposa y cofundadora Mellody Hobson, ha reunido obras de Norman Rockwell, Frida Kahlo, Kadir Nelson, Beatrix Potter, R. Crumb y Alison Bechdel, además del Separate Cinema Archive, con unas 40.000 piezas de cine afroamericano. Lucas defiende que «el arte está en el ojo del espectador» y rechaza los grupos de焦点, convencido de que las películas deben guiarse por la pasión del autor y no por las expectativas del público.
