Un equipo de investigadores de la Escuela Médica de Harvard ha logrado un avance significativo en el tratamiento de la diabetes al modificar genéticamente células ductales del páncreas para que produzcan insulina. El estudio, publicado en Science Translational Medicine, demuestra que la supresión del gen ALDH3B2 permite a estas células, que normalmente no producen insulina, adoptar un estado similar al de las células beta, las responsables de la producción de la hormona. En experimentos in vitro, la proporción de células ductales que se transformaron espontáneamente aumentó del 1% al 8,5% al silenciar este gen. Al trasplantar estas células a ratones con diabetes, se observó una reducción de los niveles de glucosa a niveles casi normales y la presencia de insulina humana en la sangre, efectos que persistieron durante seis semanas. Este enfoque ofrece una alternativa a las terapias genéticas actuales, como las que modifican células musculares o las que generan células beta en laboratorio, al aprovechar el potencial de las células ya presentes en el páncreas. Sin embargo, el método presenta desafíos, principalmente la necesidad de garantizar la precisión de la edición genética para evitar efectos secundarios, ya que ALDH3B2 está presente en otros tejidos. Los investigadores señalan que el siguiente paso es verificar el mecanismo exacto de acción de este gen y explorar terapias génicas o moléculas pequeñas para inhibirlo, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los 830 millones de personas que sufren de diabetes a nivel mundial.
