Un estudio publicado en Molecular Biology and Evolution en julio de 2024 ha reconstruido la historia genética de la población de vacas que habitó la isla de Ámsterdam durante 130 años. La investigación, liderada por Mathieu Gautier del INRAE, identifica dos componentes genéticos principales: el 75% procedía de ganado taurino europeo relacionado con la raza Jersey, mientras que el 25% restante correspondía a cebúes del océano Índico vinculados a Madagascar y Mayotte. Este hallazgo sugiere que la diversidad genética inicial pudo favorecer la supervivencia de la población en un entorno aislado.
El análisis se basó en muestras de ADN recuperadas de 18 animales examinados en 1992 y 2006, permitiendo la secuenciación del genoma completo de ocho ejemplares. Los datos cuestionan la hipótesis de enanismo insular propuesta en 2017, indicando que los fundadores ya pertenecían a variedades bovinas pequeñas y que no existió una selección natural dirigida para reducir su tamaño. En cambio, se detectaron señales de selección en genes relacionados con el sistema nervioso, compatibles con cambios de comportamiento.
La población, iniciada por cinco reses en 1871, alcanzó los 2.000 ejemplares en 1952 y 1988. Aunque la consanguinidad individual fue cercana al 30%, la rápida expansión acortó los efectos del cuello de botella inicial, conservando parte de la diversidad genética. Las vacas fueron sacrificadas en 2010 para una restauración ecológica, y la isla fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2019.
