La Gates Foundation cerrará sus operaciones el 31 de diciembre de 2045, fecha que su fundador, Bill Gates, ha acelerado para distribuir más de 200.000 millones de dólares en sus últimas dos décadas. Esta decisión coincide con un compromiso de 1.000 millones de dólares en proyectos de inteligencia artificial, de los cuales 400 millones se destinarán específicamente a la educación. El objetivo es utilizar herramientas de IA para mejorar la identificación de déficits de aprendizaje, ofrecer tutoría personalizada y apoyar a los docentes, con el fin de que 10 millones de estadounidenses adicionales obtengan credenciales laborales valiosas antes de 2045.
Sin embargo, la iniciativa ha generado controversia por su enfoque en la tecnología sin una base de evidencia sólida sobre su impacto real en el aprendizaje. La fundación reconoce las preocupaciones sobre la privacidad de los datos y el riesgo de erosión del pensamiento crítico si la IA no se regula adecuadamente. Mientras Gates argumenta que la IA puede ser el mayor igualador, la respuesta política en EE. UU. ha sido cautelosa: Nueva York ha anunciado una moratoria de un año sobre el uso de IA generativa por parte de los estudiantes desde educación infantil hasta octavo grado, afectando a unos 600.000 alumnos. Esta medida contrasta con la estrategia de Gates, que busca integrar estas herramientas en el sistema educativo, planteando debates sobre quién debe gobernar la transformación tecnológica en la educación.
