La reciente revelación de que las gafas inteligentes de Meta (Ray-Ban) graban datos y los envían a los servidores de Facebook ha reavivado la preocupación sobre la privacidad de los datos. El autor argumenta que esta situación no es sorprendente, sino una consecuencia lógica de las prácticas de recopilación de datos cada vez más extendidas en la industria tecnológica. Empresas como Microsoft, Google y Apple, a través de sus sistemas operativos y servicios, también recopilan datos de los usuarios, a menudo con el consentimiento implícito a través de extensos y complejos acuerdos de licencia y términos de servicio.
El artículo destaca que la inteligencia artificial (IA) se entrena con grandes cantidades de datos, incluyendo imágenes, videos y texto, provenientes de los usuarios. Meta, cuya principal fuente de ingresos proviene de la publicidad (98% de sus $189 mil millones de ingresos proyectados), tiene un fuerte incentivo para recopilar aún más datos. El autor advierte que la privacidad, tal como se entendía anteriormente, ya no es una expectativa realista con dispositivos conectados a Internet que no controlamos, y que la recopilación de datos es esencial para el funcionamiento de la IA. La situación con las gafas inteligentes de Meta es vista como un reflejo de una tendencia más amplia y no un incidente aislado.
