G7 Évian: Europa fue a la foto y volvió sin la pila

Fuentes: G7 Évian: Europa fue a la foto y volvió sin la pila

La 52ª cumbre del G7 (Évian, 15–17 de junio) será recordada por una imagen: doce CEOs de inteligencia artificial sentados a la misma mesa que los jefes de Estado y de gobierno de las mayores economías occidentales. La foto parece histórica. El contenido real, para Europa, es todo lo contrario. Esta cumbre no acercó a Europa a la frontera de la IA: la dejó más lejos.

El formato del "almuerzo de trabajo sobre despliegue seguro, rápido y eficiente de la IA", impulsado por la presidencia francesa de Emmanuel Macron, agrupó a los directores de las grandes tecnológicas americanas (Sam Altman de OpenAI, Demis Hassabis de Google DeepMind, Dario Amodei de Anthropic, Alexandr Wang de Meta, Marc Benioff de Salesforce) con tres contrapartes europeas: Arthur Mensch (Mistral AI, Francia), Robin Rombach (Black Forest Labs, Alemania) y Victor Riparbelli (Synthesia, Reino Unido). La composición de la mesa es ya la diagnosis: por cada CEO europeo invitado hay tres o cuatro americanos. Y lo que se sentó a la mesa europea es, siendo generosos, una segunda fila.

El menú real no estaba en el menú oficial

El único documento de líderes publicado sobre IA es la "Llamada a un Espacio Digital Más Seguro para los Menores" del 17 de junio. Un texto prudente, técnicamente razonable, y completamente intrascendente para los intereses europeos. Habla de control parental, de configuraciones por defecto y de agentes conversacionales. Nada sobre modelos frontera, nada sobre controles de exportación, nada sobre inversión. Macron había prometido un texto de gobernanza antes de fin de año; al cierre de la cumbre, sólo hay un vago compromiso verbal.

Lo que no se publicó es donde está la noticia. Los CEOs americanos llegaron a Évian con un mensaje que la Casa Blanca llevaba semanas cocinando: la exportación de los modelos frontera pasa a ser asunto de seguridad nacional. Anthropic ya retiró el acceso a Fable 5 a personas no estadounidenses y limitó Mythos Preview a un puñado de empresas amigas. OpenAI ha empezado a desplegar GPT-5.5 Cyber con perfil ofensivo. La cadena de valor completa —modelo, capacidad de cómputo, datos de entrenamiento, talento— se está recluyendo dentro de las fronteras americanas. El almuerzo de Évian, leído desde Washington, es la notificación oficial a los aliados: la pila ya no es compartida, es americana.

Europa llegó a Évian con la cartera de regulación en la mano

Y ese es el problema de fondo. Europa lleva tres años construyendo su estrategia de IA sobre dos pilares: regulación (AI Act, código de prácticas, AI Office en Bruselas) y diplomacia de principios (la "AI for Good" multilateral). Macron lleva seis meses sustituyendo el segundo pilar por un tercero, el de "inversión soberana", con resultados discutibles: Mistral AI, la joya francesa, sobrevive a base de ampliaciones de capital con dinero público y deuda; Black Forest Labs, la mejor apuesta alemana en modelos abiertos, tiene una fracción del músculo de Anthropic; Synthesia es un actor serio pero en vídeo sintético, no en modelos generales. Italia llevó a Domyn, una startup muy temprana. El Reino Unido se apoyó en Synthesia y se lavó las manos.

La presencia europea en la mesa era correcta formalmente y patética sustantivamente. Ningún CEO europeo estaba en condiciones de firmar un compromiso tecnológico. Ninguno tenía un modelo frontera que ofrecer. Ninguno tenía nada que el G7 no pudiera obtener sin ellos. Es exactamente el tipo de presencia que se agradece con educación y se ignora en la práctica.

Lo que Europa no puede seguir haciendo

La conclusión de Évian debería ser incómoda para los gobiernos europeos, pero no lo será:

  • No se puede seguir confundiendo regulación con política industrial. El AI Act ya es ley y, salvo ajuste, no va a producir un Anthropic europeo. El código de prácticas recién publicado endurecerá la carga sobre empresas que ya no son europeas y ablandará la de las que sí lo son. Es la política industrial al revés.

  • No se puede seguir negociando acceso cuando EEUU ha dejado de ofrecerlo. La queja europea por haber sido dejada fuera del despliegue de Mythos Preview fue pública y merecida, pero también ingenua: la lógica de Washington ya no es "alianza entre iguales", sino "ventaja estratégica retenida". Pedir más acceso sin tener algo que ofrecer a cambio es hablar a una pared.

  • No se puede seguir confundiendo "open source" con "soberanía". La fundación de Mistral, los pesos abiertos de Black Forest Labs y la familia OLMo son activos valiosos. Pero "abierto" no es "soberano" si el cómputo que los entrena está en clusters americanos y los chips vienen de Taiwan y se fabrican con herramientas holandesas (ASML) que están bajo presión de Washington. Sin fábrica de cómputo y sin cadena de suministro propia, "open source europeo" es un eslogan para paneles.

  • No se puede seguir hablando de "inversión soberana" sin cifras. Macron lleva un año diciendo "inversión soberana" sin publicar un plan de gasto. Merz, en Berlín, no ha movido aún una estrategia coherente de financiación para su industria. Italia presume del fondo más generoso del continente, pero no tiene una empresa a la altura de la mesa. Si Évian no fuerza cifras, la próxima cumbre tendrá a tres CEOs europeos menos en la mesa, no más.

Lo que sí está al alcance

Una política industrial seria para Europa en IA pasa por decisiones feas y poco fotogénicas:

  1. Un fondo europeo de cómputo dedicado, con presupuesto plurianual garantizado, gestionado por el BEI y los nacionales, que asegure acceso preferente a capacidad de entrenamiento a las empresas europeas. Sin cómputo, no hay modelo frontera; sin modelo frontera, no hay soberanía.
  2. Compras públicas concentradas, no atomizadas. La Comisión, los gobiernos nacionales y las grandesUtilities deberían comprometerse a desplegar modelos europeos en sanidad, justicia y administración, aunque sean inferiores a GPT-5 en algunas tareas. La soberanía se construye con cuota de mercado real, no con eslóganes.
  3. Una excepción industrial para chips y energía. Los centros de datos de frontera consumen electricidad y GPUs a escala que Europa no admite en su regulación actual. Si la prioridad es la IA, las prioridades ambiental y fiscal deben reordenarse en consecuencia.
  4. Una política de talento drástica. El visado para investigadores de IA debería ser tan expeditivo como el de deportistas de élite. Y la fuga de cerebros a San Francisco y Zúrich debe compensarse con sueldos, estabilidad y propósito público, no con reuniones en Davos.

El espejo italiano

Hace dos semanas, en la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo, el presidente del Consejo, António Costa, repitió la frase habitual: "Europa debe tener su propia capacidad de IA". Es la frase que llevan diciendo cuatro presidentes de la Comisión y tres legislaturas. La diferencia entre Évian y la próxima cumbre debería ser que, para entonces, esa frase venga acompañada de un compromiso presupuestario, de un calendario y de un puñado de empresas que Europa pueda poner sobre la mesa.

Si no, en Évian 2027 el almuerzo volverá a tener una silla menos para Europa. Y la próxima vez, ni siquiera será la foto.


Fuentes

Opinión · ojeo.com · 20 junio 2026 · tags: ia, europa, g7, geopolitica, soberania, anthropic