Fundadores de startups, esclavos de sus propios agentes de IA

Fuentes: "Es como una droga": los agentes de IA nunca duermen, así que los fundadores de las startups tampoco

Varios fundadores de startups reconocen que la disponibilidad permanente de los agentes de inteligencia artificial ha alterado sus ciclos de sueño y su vida cotidiana. Según publica Wall Street Journal, Aditya Sharma, cofundador de Keel, afirma que hay jornadas en las que se acuesta a las seis de la mañana atendiendo las peticiones de sus agentes, y no se trata de un caso aislado: describe una nueva cultura de la hiperdisponibilidad.

Los agentes de IA ejecutan flujos complejos, pero no son totalmente autónomos: algunos pasos requieren validación humana y, si nadie responde, quedan bloqueados. Sharma advierte de que el coste de tener un agente parado ocho horas es «excesivamente alto». Peter Pezaris, fundador de Proxon, asegura que «es como una droga» y que su empresa opera 30 veces más rápido gracias a los agentes, aunque trabaja de 7:30 a 2 de la madrugada. Ajay Kalia, de Alt, llega a jornadas de 15 horas y recibe solicitudes en su Apple Watch mientras corre.

La presión añade un componente competitivo: el miedo a que un agente se quede bloqueado se suma al de que un rival avance mientras se descansa. Pezaris resume que cada minuto sin trabajar equivale a una semana perdida. En este contexto, Silicon Valley ha pasado de las comodidades de Google a jornadas de 72 horas semanales como norma. Kalia constata que, en privado, su red coincide en que el ritmo es insostenible, pero nadie quiere parar.