Brynn Putnam, fundadora de Mirror, y Tristan Walker, creador de Walker & Company, han lanzado nuevas empresas, Board y Heirloom respectivamente, con el objetivo de fomentar la conexión humana presencial. Ambas compañías buscan revertir la erosión de la interacción social en la última década, un fenómeno que la OMS ha vinculado a 870.000 muertes anuales. Putnam, madre de cinco hijos, desarrolló Board, una mesa táctil de 24 pulgadas que reconoce piezas físicas y gestos, permitiendo que personas de diferentes edades jueguen juntas sin barreras técnicas. Walker, tras cinco años en Procter & Gamble, fundó Heirloom para escalar escuelas de oficios artesanales, como el curtido de cuero en San Francisco, argumentando que la IA está desvinculando el conocimiento manual de la comunidad. Otras figuras del sector, como Andy Dunn de Pie y Audrey Gelman de Six Bells, también se centran en crear espacios físicos o digitales para reducir la soledad. Aunque las inversiones son modestas en comparación con el flujo de capital de Adam Neumann en Flow, estas startups representan una tendencia creciente entre los emprendedores de la costa este de EE. UU. para priorizar experiencias sociales sobre el consumo material.
