Una ex cocinera de pastelería que trabajó en un centro de datos de Meta relata en primera persona su experiencia detrás de las bambalinas de la empresa que impulsa la inteligencia artificial y la realidad virtual. Su testimonio, difundido en redes sociales, describe un campus con estética carcelaria de alta tecnología, salas de descanso con máquinas recreativas y alcohol gratis, y un club de kombucha llamado 'Faceboosh' integrado por ingenieros.
La autora cuestiona la narrativa del fracaso del metaverso y recuerda que, aunque la visión original de Mark Zuckerberg no cuajó entre los adultos, la plataforma atrae a más de 700 millones de usuarios mensuales, con decenas de millones de niños como principales habitantes. En sus palabras, el metaverso 'es el presente del recreo, no el futuro del trabajo'.
El artículo también aborda la brecha de género en la plantilla: la mayoría del personal técnico eran hombres, mientras que la cocina y la limpieza concentraban a la mayoría de mujeres. Relata que, pese a duplicarle el sueldo respecto a su empleo anterior, la cultura corporativa la fue desgastando. Su reflexión final es que la inteligencia artificial no nace en un vacío neutro, sino en oficinas, jerarquías y egos muy humanos. El texto fue publicado en su blog personal y se viralizó en Threads.
