En la década de 1980, Franklin Computer Corporation generó controversia al lanzar clones del Apple ][, conocidos como la serie ACE, a un precio inferior. Para promocionar estos productos, Franklin empleó una estrategia de marketing agresiva que incluía la contratación de Ralph Archbold, el actor oficial de Benjamin Franklin de Filadelfia, para campañas publicitarias. La empresa se enfrentó a Apple en una batalla legal por infracción de derechos de autor, ya que los clones de Franklin eran prácticamente copias de los productos de Apple, incluso replicando el diseño de la placa de circuito y, según algunas fuentes, el código BIOS con la marca de copyright de Apple. A pesar de la controversia, los clones ACE fueron populares y permitieron a Franklin crecer rápidamente, empleando a 450 personas en 1983. Aunque Apple ganó la apelación legal, la imagen de Franklin quedó marcada por la controversia, y sus productos, como el ACE 1200, demostraron una notable durabilidad, siendo utilizados por algunos usuarios hasta bien entrado el siglo XXI. La estrategia de marketing, aunque efectiva para generar atención, se basó en una clara infracción de propiedad intelectual.
