El Parlamento francés aprobó el 21 de julio la llamada Ley Ripost, cuya artículo 3 prohíbe a los titulares de un permiso provisional o en periodo de prueba conducir vehículos cuya potencia supere un umbral fijado por decreto. La norma surge tras la muerte en 2025 en Lille de un estudiante de 23 años, atropellado por un conductor novel de 18 años que perdió el control de un Volkswagen Golf R de 333 CV a velocidad muy superior a la permitida.
La ley no establece aún una cifra concreta de caballos: se espera que el Gobierno publique el decreto con el límite máximo este otoño, combinando previsiblemente caballos fiscales, potencia real y relación potencia-peso. Hasta entonces, conductores noveles y empresas de alquiler se encuentran en un vacío legal, y algunas firmas de renting ya están retirando sus modelos más deportivos de la flota por precaución.
La prohibición se extiende también a los vehículos prestados o alquilados, aunque estén matriculados a nombre de otra persona. Las sanciones previstas son de hasta un año de prisión y 15 000 euros para el conductor infractor; las empresas de alquiler que entreguen coches potentes a noveles también serán sancionadas, aunque sin importe definido.
La Ley Ripost, impulsada por el ministro del Interior Laurent Nuñez, es un texto mucho más amplio que endurece penas por carreras ilegales (hasta dos años de cárcel y 30 000 euros), persigue la venta de óxido nitroso, regula material pirotécnico y restringe las raves, entre otras medidas.
