Las autoridades sanitarias francesas han informado este domingo de un primer balance provisional que cifra en alrededor de 1.000 las muertes adicionales registradas desde el pasado 24 de junio, en coincidencia con la mitad de la ola de calor que atraviesa el país. Según Santé publique France, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, el fenómeno afecta de manera mayoritaria a las personas mayores de 65 años, que concentran el 85 % de los casos, y se traduce en un incremento del 40 % en los fallecimientos producidos en el domicilio. El exceso de mortalidad es más acusado en las regiones que han permanecido bajo alerta roja en los últimos días, notamment Isla de Francia (la región parisina), Nueva Aquitania, Bretaña, Centro-Valle de Loira, Normandía y Países del Loira. El organismo ha pedido interpretar estas cifras «con prudencia», al advertir de que la mortalidad real será superior debido a una subestimación derivada de que los datos proceden solo de certificados de defunción electrónicos. El Gobierno francés ya había alertado el sábado de que los efectos sanitarios de esta ola larga y extrema están «aún por llegar» en los próximos días. En su actualización matutina, la agencia meteorológica Météo France ha reducido la alerta roja a solo dos departamentos, ambos en el noreste, mientras que cerca de la mitad del país, incluida París y su área metropolitana, continúa en alerta naranja.
