Fortnite ha vuelto a la App Store en casi todo el mundo —excepto Australia— seis años después de que Apple expulsara el juego por integrar un sistema de pago que eludía la comisión del 30%. Epic Games ha calificado el regreso como el principio del fin del modelo de tarifas de Apple, que la compañía de Cupertino defiende en el Tribunal Supremo de EE.UU. El relanzamiento global llega un año después de la reaparición del título en la tienda estadounidense, tras una sentencia de la juez Yvonne González Rogers que acusaba a Apple de incumplir deliberadamente una orden judicial previa.
Epic sostiene que los argumentos presentados por Apple ante el Supremo —donde reconoció que los reguladores internacionales siguen el caso para fijar sus comisiones fuera de EE.UU.— prueban que la compañía deberá revelar el coste real de sus tarifas. El presidente de Epic, Tim Sweeney, definió la inminente decisión del alto tribunal como la batalla final contra Apple, a la que acusa de fragmentar iOS por territorios y de ocultar información a los reguladores.
La disputa se remonta a agosto de 2020, cuando Epic ejecutó la operación Project Liberty, que combinó la parodia del anuncio «1984» de Apple con una demanda antimonopolio. El primer fallo, en 2021, dio la razón a Apple sobre el carácter monopolístico del mercado, pero le obligó a permitir enlaces a pagos externos, un sistema que la empresa implementó con una comisión del 27% y pantallas disuasorias. Esa implementación es la que motivó la condena de 2025 que devolvió Fortnite a iOS en EE.UU. La entrada en vigor de la Ley de Mercados Digitales en la UE, junto con avances regulatorios en Japón y el Reino Unido, ha ampliado los frentes judiciales. En Australia, donde un tribunal declaró ilegales varias condiciones de Apple, la sentencia sigue recurrida.
A pesar del regreso, Fortnite arrastra el coste de casi seis años fuera de las tiendas de Apple y Google: más de 100 millones de jugadores activos mensuales, pero con caídas marcadas de usuarios e ingresos en 2025 que han llevado a Epic a prescindir de 1.000 empleados.
