Flock planeó usar cámaras de tablero de Uber y Lyft para ampliar su red de vigilancia

Fuentes: Flock wanted to tap dashcams in rideshare vehicles to add to surveillance data

La empresa de vigilancia Flock Safety diseñó un plan para expandir drásticamente su red de lectores de matrículas incorporando las cámaras de tablero de Nexar, instaladas en vehículos de conductores de Uber, Lyft y otros servicios de entrega, según documentos internos obtenidos por 404 Media. Aunque Flock asegura que la alianza nunca se materializó, las presentaciones revelan la ambición de la compañía por reclutar a cientos de miles de conductores como recopiladores pasivos de datos de placas vehiculares, sin que quede claro si las plataformas de rideshaping o sus conductores habrían sido conscientes de esta práctica.

La presentación, elaborada por Flock y dirigida a la Oficina del Fiscal General de Georgia en agosto del año pasado, describía una red que ya integraba a cientos de empresas comerciales y asociaciones de propietarios en el estado. El documento señalaba textualmente que esta cobertura se sumaría al acuerdo con Nexar, que aportaría 350.000 dispositivos asociados a conductores de Uber, Lyft y otros servicios de entrega. Nexar es una compañía de cámaras de tablero que, según sus propios datos, captura billones de imágenes mensuales a partir de las cámaras instaladas en los vehículos de consumidores.

Flock Safety es una de las compañías de vigilancia más extendidas en Estados Unidos, especializada en lectores automáticos de matrículas que alimentan bases de datos consultadas por cuerpos policiales. Su modelo de negocio se basa en la creación de redes distribuidas: cualquier cámara conectada a internet puede convertirse, en teoría, en un punto de captura de información. La compañía ha estado en el centro de varias controversias recientes por su intención de vincularse con otras fuentes masivas de datos visuales.

En febrero de este año, Ring canceló una asociación con Flock que habría permitido el acceso a las grabaciones de timbres inteligentes de la popular marca propiedad de Amazon. Ese acuerdo habría multiplicado exponencialmente el alcance de la red de vigilancia de Flock al incorporar millones de hogares estadounidenses. Previamente, en agosto del año anterior, se reveló que Flock facilitó al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) el acceso a imágenes de cámaras de seguridad de tiendas Lowe’s y Home Depot, permitiendo a las autoridades rastrear y localizar a personas en espacios comerciales.

El patrón revela una estrategia deliberada de Flock por tejer una infraestructura de vigilancia omnipresente aprovechando dispositivos de uso cotidiano. Como resumió el periodista Joseph Cox de 404 Media, donde hay una cámara conectada a internet hay una vía de acceso. Las cámaras de tablero de Nexar, al estar integradas en vehículos que circulan constantemente por ciudades y carreteras, ofrecen una cobertura espacial sin precedentes: a diferencia de las cámaras fijas en comercios o vecindarios, los automóviles en movimiento pueden capturar matrículas en prácticamente cualquier ubicación.

Un aspecto particularmente sensible del plan es la falta de transparencia respecto a los conductores involucrados. Los documentos no aclaran si Uber, Lyft o las propias personas que utilizan estas aplicaciones para trabajar habrían sido informadas de que sus vehículos estaban contribuyendo a una base de datos policial. Las cámaras de Nexar graban continuamente mientras los conductores están en servicio, lo que significa que la recopilación de datos habría sido masiva y pasiva, sin intervención activa del conductor.

Flock respondió a 404 Media por correo electrónico que la asociación con Nexar nunca se ejecutó, pero no explicó las razones por las que el plan no avanzó ni descartó retomarlo en el futuro. La existencia misma de la propuesta plantea interrogantes sobre los límites de la vigilancia privada y comercial en Estados Unidos, un debate que se ha intensificado a medida que proliferan los dispositivos conectados y las bases de datos biométricos y de identificación.

El caso de Flock se inscribe en una tendencia más amplia de expansión de las redes de vigilancia a través de asociaciones entre el sector privado y las fuerzas de seguridad. Mientras que los lectores de matrículas fijos requieren instalación y mantenimiento, las alianzas con fabricantes de cámaras de consumo, timbres inteligentes o sistemas de seguridad doméstica permiten a las compañías como Flock escalar sus redes de forma exponencial y con costes mínimos. Para los críticos, este modelo erosiona las expectativas de privacidad de los ciudadanos ordinarios, cuyos movimientos quedan registrados cada vez que pasan frente a una cámara, en un estacionamiento, en una calle residencial o, potencialmente, en cualquier vía transitada por un conductor de ridesharing.

De momento, no se han reportado reacciones formales por parte de Uber o Lyft, y Nexar no ha emitido declaraciones públicas detalladas sobre el alcance de su relación con Flock. El episodio deja en evidencia que la frontera entre la tecnología de consumo y la infraestructura de vigilancia policial es cada vez más difusa, y que cualquier dispositivo con cámara puede convertirse, con o sin conocimiento del usuario, en un sensor al servicio de las fuerzas de seguridad.