Flock, la startup de tecnología de vigilancia, ha dejado de especificar en su marketing el país de origen de sus cámaras de reconocimiento de matrículas, tras una década de afirmar que se fabricaban en Estados Unidos. Según una investigación de WIRED, la empresa ha migrado su cadena de suministro hacia proveedores asiáticos, como Primax Electronics en Tailandia y Taiwán, lo que ha generado incertidumbre sobre la transparencia de sus procesos de fabricación. El CEO, Garrett Langley, admitió que los primeros prototipos se construyeron en su casa en Atlanta, pero la compañía ha transferido la ensamblaje final a fábricas en Carolina del Norte y Wisconsin, así como a almacenes en todo el país. Esta falta de claridad ha coincido con un aumento en las protestas contra la vigilancia masiva, que han llevado a decenas de gobiernos locales a suspender el uso de los dispositivos y a la consideración de legislación federal para limitar su despliegue. Además, Flock ha enfrentado críticas por permitir el rastreo de vehículos de exparejas y la colaboración con autoridades de inmigración. La empresa afirma cumplir con la Ley de Autorización de Defensa Nacional, pero los analistas señalan que la opacidad en la cadena de suministro plantea riesgos significativos para la seguridad nacional y la privacidad de los ciudadanos.
