Fiverr ha experimentado un declive significativo en su modelo tradicional de marketplace tras la llegada de la inteligencia artificial generativa. En el segundo trimestre de 2026, la empresa registró ingresos de 97,8 millones de dólares, un 10% menos que el año anterior, mientras que su negocio histórico de comisiones cayó un 15,5%. La capitalización bursátil se sitúa en torno a los 310 millones de dólares, casi igual a la liquidez de la compañía, lo que refleja la desconfianza del mercado sobre su futuro.
El impacto de la IA no solo compite con las tareas simples, sino que elimina la necesidad de intermediación para proyectos de bajo valor. La escritura y traducción, categorías clave de la plataforma, han visto una caída superior al 24% en los últimos doce meses. Además, la integración de Gemini en Google ha reducido el tráfico orgánico que alimentaba a la plataforma. Para contrarrestar esto, Fiverr ha redefinido su identidad, pasando de ser un sitio de encargo rápido a un ecosistema donde se combinan personas, IA y herramientas para proyectos complejos. Los proyectos superiores a 1.000 dólares representan ahora el 15% del valor de los encargos, con un crecimiento del 13% en el último año, impulsado por sectores como la programación y el diseño gráfico.
