La Fitbit Air es la nueva pulsera de actividad de Google, una propuesta sin pantalla inspirada en la Mi Band original y en Whoop, pensada para usuarios que priman la comodidad y el seguimiento pasivo de la salud frente al registro exhaustivo del deporte. El dispositivo mide pasos, frecuencia cardíaca, SpO2, temperatura, estrés, respiración y sueño, y se sincroniza vía Bluetooth 5.0 con la app Google Health, compatible con Android 11 y iOS 16.4 o posterior. Su autonomía alcanza los siete días y se carga por completo en 90 minutos mediante una base magnética.
La gran apuesta es el entrenador con IA basado en Gemini, capaz de generar planes de entrenamiento, estiramientos, sesiones de pilates o explicar el estado de salud del usuario adaptándose a sus datos. Esta función, junto con otras avanzadas, se incluye en Google Health Premium, al que se accede tres meses gratis con la compra o directamente si se dispone de Google One Pro. Sin suscripción, la pulsera se reduce a un seguimiento básico de actividad.
En la práctica, la ausencia de pantalla obliga a recurrir al smartphone para cualquier consulta, registro deportivo o comprobación del estado de carga, lo que limita su atractivo para deportistas. No dispone de GPS, por lo que las distancias en running o paseos se calculan con márgenes de error elevados. El recuento de pasos y la variabilidad del ritmo cardíaco también muestran imprecisiones, sobre todo en actividades de alta intensidad. Con un precio competitivo y un diseño ligero con correa textil, la Fitbit Air se dirige a un perfil muy concreto: quien solo necesita motivación para moverse y valora no llevar dos dispositivos en la muñeca.
