Finlandia desconectó este martes sus últimas líneas telefónicas analógicas de cobre, poniendo fin a casi un siglo y medio de servicio y sumándose a la lista de países que ya han migrado su red fija a fibra óptica. La llamada de despedida la realizó Elisa, el último gran operador del país con red de cobre, y conectó al consejero delegado de la compañía, Topi Manner, con Jarkko Saarimaki, director de la Agencia Finlandesa de Transporte y Comunicaciones, quienes conversaron sobre sus recuerdos con la telefonía fija antes de despedirse con un "kuulemiin" ("hablamos luego").
La red fija finlandesa comenzó a operar en la década de 1880 y ha sido progresivamente reemplazada por la tecnología móvil y la fibra óptica, esta última capaz de transmitir voz y datos mediante impulsos de luz a mayor velocidad y fiabilidad. Estonia, Países Bajos, Noruega y España ya habían completado la transición con anterioridad. Cuando Elisa anunció el cierre en enero, justificaba la decisión por la caída de la demanda: apenas unos miles de clientes mantenían planes exclusivos de línea fija y no se comercializaban nuevos desde hacía años. A partir del martes, solo pequeñas operadoras locales seguirán ofreciendo este servicio, atendiendo a unos pocos miles de usuarios con necesidades específicas, según la radiotelevisión pública Yle. Finlandia, cuna del fabricante Nokia, es un símbolo más de la transición global hacia las infraestructuras digitales.
