Filtración revela que Microsoft pretende hacer adictiva a su nueva IA Scout

Fuentes: Leak Reveals Microsoft Wants Its AI To Be 'Addictive', disassociated.com, disassociated.com

Filtración revela que Microsoft pretende hacer adictiva a su nueva IA Scout

Microsoft presentó esta semana Scout, su nuevo asistente de inteligencia artificial personal integrado en Word, Outlook, Teams y Edge, pero el lanzamiento quedó ensombrecido por la filtración de un documento interno que revela que la estrategia de la compañía pasa por "crear adicción" en los usuarios.

El pasado martes, según recoge 404 Media, el mismo día en que Microsoft hizo público Scout —anteriormente conocido como ClawPilot y vinculado al proyecto Lobster dentro de la familia Copilot—, el medio publicó un documento estratégico interno titulado "ClawPilot: Overview and Plan with Project Lobster". En él se detallan tres fases de lanzamiento, cuya primera etapa lleva por título literal "Make people addicted" ("crear adicción"). El plan contempla que Scout esté presente de forma tan transversal en los productos de Microsoft que los usuarios acaben dependiendo de él a diario, basándose para ello en experimentos previos realizados con la propia plantilla de la empresa, donde la herramienta ya mostraba "alta retención e intensidad de uso" en chats, consultas y flujos de trabajo.

El documento está atribuido a Omar Shahine, vicepresidente corporativo y líder del proyecto Scout, y a Jakob Werner, junto con la propia IA como coautora. Se da la circunstancia, además, de que el anuncio oficial de Scout en el blog corporativo de Microsoft fue firmado por el propio Shahine, lo que evidencia la estrecha relación entre los responsables del producto y la estrategia filtrada.

La reacción de la cúpula de Microsoft no tardó en llegar. El CEO Satya Nadella, en un mensaje interno dirigido a sus empleados y reproducido por The Information, calificó el documento de "absurdo" y aseguró no tener "ni idea de qué es este documento ni quién lo está escribiendo o filtrando". Añadió que la adicción "es absolutamente un objetivo nulo" y que Microsoft está haciendo "exactamente lo contrario": empoderar a las personas y aportar valor real al esfuerzo humano y al crecimiento económico. El comunicado concluía con la advertencia de que los autores del documento "deberían trabajar en otro lugar".

404 Media respondió señalando que Nadella conoce perfectamente tanto el contenido del documento como a sus autores, entre ellos el propio responsable de Scout. La escalada de declaraciones cruzadas continuó con un comunicado oficial del portavoz de Microsoft, Frank Shaw, quien aseguró a The Information que Scout está diseñado para "ayudar a las personas a realizar tareas de forma más eficaz, no para fomentar la dependencia". "Nuestro objetivo no es más tiempo de pantalla, es más tiempo de vuelta", declaró Shaw, que defendió un "despliegue meditado" y garantizó "control" al usuario. Microsoft, además, habría descalificado internamente la cobertura de 404 Media en una nota de control de daños, aunque declinó responder directamente al medio, según Kotaku.

El incidente se inscribe en un debate más amplio sobre el modelo de negocio de la inteligencia artificial. La carrera entre gigantes tecnológicos como Microsoft, Meta, Google o Anthropic para liderar el sector de asistentes personales de IA ha supuesto inversiones de miles de millones de dólares que, según múltiples analistas, resultan difíciles de justificar económicamente. Las dos vías principales para recuperar esa inversión son, por un lado, crear una dependencia tan profunda en el usuario que esté dispuesto a pagar precios crecientes por el servicio —algo que ya se observa en recientes subidas de coste en herramientas como Claude o Copilot— y, por otro, monetizar las enormes cantidades de datos personales recopilados durante el proceso.

La propia elección del lenguaje en el documento filtrado resulta reveladora. Nadie sugirió que Scout provocaría un uso compulsivo de dieciocho horas al día, sino que el término "adicción" se emplea en su sentido de dependencia funcional. Para el usuario, la diferencia puede parecer sutil, pero desde el punto de vista corporativo implica la búsqueda deliberada de una relación en la que el cliente no pueda prescindir del producto, replicando el esquema que la industria tecnológica ha aplicado durante décadas con sistemas operativos y ecosistemas cerrados.

El episodio deja varias preguntas abiertas. Por un lado, está por ver si la filtración tendrá consecuencias internas para Shahine, Werner u otros ejecutivos señalados, o si la estrategia descrita en el documento se mantiene tras la polémica. Por otro, la respuesta de Microsoft —descalificar el reportaje en lugar de ofrecer explicaciones detalladas sobre el plan— sugiere que la compañía prefiere minimizar el daño reputacional a corto plazo antes que revisar públicamente su enfoque. En un sector donde la confianza del usuario es a la vez materia prima y moneda de cambio, el caso Scout anticipa un debate creciente sobre los límites entre la asistencia tecnológica y la manipulación del comportamiento.