El primer iPhone plegable de Apple partirá de los 2.200 euros en su configuración más básica, según una filtración publicada en la red social X a escasos días de la keynote que la compañía celebrará el próximo 9 de septiembre. El dispositivo, que la firma de Cupertino lleva más de una década desarrollando, se situará así en la franja más alta del mercado de smartphones, muy por encima de cualquier modelo actual de la marca.
La presentación, bautizada con el lema "Surprise and shine" ("Sorprende y brilla"), será la primera dirigida por John Ternus, quien asumió el cargo de CEO el pasado 1 de septiembre tras la salida de Tim Cook. El evento estará enfocado a los dispositivos más avanzados del catálogo, ya que Apple habría decidido retrasar el lanzamiento del iPhone 18 estándar hasta la primera mitad de 2027 para reorganizar su calendario de anuncios y diferenciarlos por perfiles de consumidor.
Según los datos filtrados y recogidos por 20minutos, el iPhone Ultra —nombre provisional del plegable— arrancará en los 2.200 euros para la versión de 256 GB, que en dólares equivale a aproximadamente 2.290 euros al cambio. El modelo de 512 GB ascenderá hasta cerca de 2.950 euros, mientras que una configuración superior se situaría en torno a los 2.900 euros. Xataka, por su parte, coincide en situar la barrera inicial en los 2.199 dólares, una cifra que prácticamente duplica los 1.099 dólares del iPhone 17 Pro y triplica los 799 dólares del iPhone 17 estándar en el mercado estadounidense.
El origen de la subida de precio hay que buscarlo, según las fuentes, en el fuerte aumento del coste de los chips de memoria RAM y almacenamiento, provocado por la alta demanda del sector de la inteligencia artificial. Bloomberg, citado por Xataka, explica que Apple se había marcado como objetivo inicial mantener el dispositivo por debajo de los 1.999 dólares, pero la escalada de los precios de los componentes obligó a la compañía a repensar la estrategia. El propio Tim Cook ya había advertido a los usuarios de que las subidas de precios serían "inevitables" por culpa del auge de la IA.
En cuanto al diseño, la filtración describe un dispositivo tipo libro con acabado en titanio, una pantalla interior de unas 7,8 pulgadas y una exterior de 5,5 pulgadas. El formato será relativamente corto y ancho, pensado para facilitar tanto el consumo de vídeo como la multitarea cuando está abierto y resultar más manejable al cerrarlo. Bloomberg señala que su aspecto general será similar al del Galaxy Z Fold8 de Samsung, unas proporciones por las que el equipo de diseño terminó decantándose alrededor de 2023.
La filtración también permite reconstruir la historia interna del proyecto. Los equipos de hardware de Apple ya estudiaban la tecnología plegable desde antes de 2019, pero fue alrededor de 2020 cuando el dispositivo ganó prioridad real. Tim Cook regresó entonces de un viaje por Asia decidido a acelerar su desarrollo, tras observar de primera mano la evolución de competidores como Samsung y Huawei.
Más allá del iPhone plegable, la keynote del 9 de septiembre podría servir de escenario para la presentación de los nuevos Apple Watch Series 12 y Apple Watch Ultra 4, así como para una nueva generación de AirPods 5. En el apartado de hogar, se esperan novedades como un Apple TV 4K actualizado, una nueva generación del HomePod y actualizaciones del HomePod mini. También se rumorea la llegada de unos AirPods equipados con cámaras, aunque estos no estarían pensados para tomar fotografías, sino para incorporar funciones de inteligencia visual y permitir que Siri identifique objetos del entorno.
Aunque los precios filtrados no son definitivos —se trata de estimaciones previas al anuncio oficial—, todas las fuentes consultadas coinciden en que Apple subirá el coste de sus dispositivos para compensar el encarecimiento de la memoria. El iPhone plegable marcará así un nuevo techo para la marca y pondrá a prueba la disposición del consumidor a pagar más de 2.000 euros por un smartphone, en un segmento donde Apple llega tarde pero con la intención de redefinir el estándar. La expectación está servida: en apenas 48 horas se despejarán las últimas incógnitas.
