La final del Mundial entre Argentina y España se disputa este domingo en un estadio al aire libre cerca de Nueva York, mientras el humo de los incendios forestales que afectan a Canadá cubre desde hace días el Medio Oeste y la costa este de Estados Unidos, con más de una docena de estados afectados y niveles de calidad del aire catalogados como «peligrosos» en algunas ciudades. El jueves, el estado de Nueva York emitió una alerta al situarse el índice de calidad del aire en rangos «insalubre» y «muy insalubre», con recomendación de evitar actividades al aire libre. Aunque las previsiones apuntan a una mejora a niveles «moderados» para el domingo, la dirección del humo podría cambiar y no existe posibilidad de cerrar el estadio, por lo que jugadores y aficionados quedarían expuestos a partículas nocivas.
La FIFA no ha dado a conocer protocolos específicos para episodios de humo, a diferencia de los detallados para temperaturas extremas, según confirmó un portavoz a Grist. La organización asegura que los riesgos climáticos se evalúan junto con las ciudades anfitrionas y las agencias nacionales, sin detallar medidas concretas. Frente a esta inacción, ligas como la NWSL, la MLS o la MLB sí aplican protocolos: pausas de hidratación a partir de un AQI de 101 y suspensión de partidos cuando supera los 200. Expertos en medicina deportiva y gestión deportiva, como Courtney Howard y Nicholas Watanabe, consideran que la falta de planificación es grave y piden regulaciones climáticas obligatorias, calificando el episodio como un «toque de atención» para la FIFA y el deporte profesional.
