En la década de 1990, Brasil se conectó al mundo a través de Internet, pero con una peculiaridad: una marcada demora, reflejo de la cultura brasileña de puntualidad relajada. La historia revela cómo físicos de Fermilab, un laboratorio de física de partículas en Chicago, jugaron un papel crucial en este proceso. Inicialmente, la conexión se vio obstaculizada por intereses gubernamentales, académicos y de las telecomunicaciones locales, quienes buscaban controlar el flujo de información y monetizarlo. La solución llegó con la instalación de cables de cobre a través del Golfo de México, conectando a FAPESP, la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de São Paulo, con Fermilab.
La demanda de correo electrónico fue el principal impulsor de esta conexión, ya que investigadores brasileños, formados en el extranjero, buscaban comunicarse con sus colegas internacionales. Antes de la conexión directa, se utilizaron sistemas como ARPANET, BBS (Bulletin Board Systems) y AlterNex, que ofrecían acceso limitado a correo electrónico a través de conexiones internacionales. La conexión a Fermilab, aunque inicialmente lenta (9600 bps), marcó un hito al permitir la comunicación a través de la red BITNET, que conectaba a instituciones académicas y gubernamentales en todo el mundo. Este evento, junto con otras conexiones posteriores, sentó las bases para el desarrollo de Internet en Brasil.
