Agencias de seguridad de EE. UU. han identificado el uso de inteligencia artificial generativa como una amenaza activa para la seguridad nacional, según documentos revelados por el Guardian. Un caso reciente en Palm Springs, California, donde un sospechoso detonó una bomba fuera de una clínica de fertilidad utilizando una herramienta de IA no identificada, evidenció la capacidad de estos actores para evadir las salvaguardas de seguridad mediante técnicas de 'jailbreaking'.
Los informes, obtenidos de la red nacional de aplicación de la ley entre 2021 y 2026, muestran que el FBI, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la policía de Nueva York (NYPD) han considerado la IA tanto como una herramienta para planificar ataques y reclutar, como un objetivo de amenazas extremistas. Las autoridades expresan preocupación por el aumento de la violencia motivada por ideologías anti-tech, que busca destruir infraestructura crítica como centros de datos para colapsar la sociedad o instigar conflictos raciales.
El análisis de estos documentos revela una dualidad estratégica: por un lado, la vigilancia de ciberataques y la difusión de desinformación; por otro, la protección de la infraestructura tecnológica. Agencias como el DHS han documentado planes de grupos de extrema derecha para atacar instalaciones de servicios en la nube, como Amazon Web Services, y han monitorizado protestas y amenazas de incendios contra centros de datos. La respuesta institucional ha sido la coordinación de inteligencia entre agencias federales y estatales para mitigar estos riesgos emergentes.
