El FBI ha reanudado la compra de datos personales y registros de ubicación de ciudadanos estadounidenses para facilitar investigaciones federales, según confirmó Kash Patel, director de la agencia, en una declaración ante el Congreso el miércoles. Esta práctica, que había sido suspendida en 2023, permite al FBI acceder a información recopilada por intermediarios de datos, quienes obtienen esta información de aplicaciones y juegos móviles. La decisión ha generado críticas, especialmente por parte del senador Ron Wyden, quien la considera una forma de evitar la necesidad de obtener una orden judicial para acceder a datos personales, lo que contraviene la Cuarta Enmienda de la Constitución.
El FBI argumenta que la compra de esta información comercial es legal y necesaria para cumplir su misión, y que se realiza dentro de los límites de la ley. Sin embargo, esta práctica, que también ha sido utilizada por otras agencias gubernamentales como la Aduana y Protección Fronteriza, permite eludir los procedimientos legales tradicionales para obtener información. Ante esta situación, un grupo de legisladores ha presentado el 'Government Surveillance Reform Act', un proyecto de ley bipartidista que busca exigir una orden judicial antes de que las agencias federales puedan comprar información de ciudadanos a intermediarios de datos.
