Fairphone, la compañía holandesa conocida por fabricar teléfonos éticos, sostenibles y fácilmente reparables, desembarca por primera vez en Estados Unidos con su nuevo Fairphone (Gen 6+), un smartphone Android diseñado para desafiar el dominio de Apple y Samsung en un mercado marcado por la obsolescencia programada y los altos costes de reparación. El dispositivo ya está disponible a través de Amazon y la web oficial de Fairphone por 650 dólares (649,99 según The Verge), y cuenta con certificación oficial para las redes de T-Mobile y AT&T.
El aspecto más distintivo del terminal es su enfoque radical en la reparabilidad. Cada unidad incluye un destornillador y permite al usuario sustituir por sí mismo hasta 12 componentes modulares. Los precios de las piezas son significativamente más bajos que los de la competencia: una pantalla de repuesto cuesta 90 dólares, frente a los aproximadamente 329 dólares que cobra Apple por cambiar la pantalla de un iPhone 17. Un puerto USB-C nuevo se vende por 20 dólares y una batería por 40 dólares. Fairphone presume de ser la única serie de teléfonos que ha obtenido una puntuación perfecta de 10/10 en reparabilidad por parte de iFixit, un referente independiente en materia de reparación de dispositivos.
Además de la facilidad de reparación, el dispositivo incluye una garantía de cinco años —muy por encima del estándar de un año de la mayoría de fabricantes— y actualizaciones de software garantizadas hasta 2033. El Gen 6+ incorpora mejoras técnicas respecto al Gen 6 lanzado el año pasado: un procesador Qualcomm Snapdragon 7s Gen 4 más reciente y el doble de memoria RAM, hasta 12 GB. Una de sus novedades estéticas es el color Cobalt Blue, un homenaje a los mineros que extraen el cobalto utilizado en las baterías y al trabajo de la empresa por mejorar las condiciones laborales en minas de la República Democrática del Congo.
En el plano ético, el Fairphone Gen 6+ está fabricado con más del 50% de materiales de comercio justo o reciclados, ensamblado con energía renovable y es 100% neutral en residuos electrónicos. La empresa cuenta con la certificación B Corp y una calificación platino de EcoVadis, dos sellos independientes que avalan sus compromisos ambientales y laborales. Entre sus características de software destaca "Fairphone Moments", un modo minimalista que se activa mediante un interruptor físico y que reduce las distracciones digitales, en línea con la filosofía de uso consciente que promueve la marca.
El lanzamiento llega en un momento de expansión para la compañía. Según datos facilitados por su consejero delegado, Raymond van Eck, a WIRED, Fairphone ha encadenado cuatro trimestres consecutivos de crecimiento y sus envíos de teléfonos aumentaron un 74% en la primera mitad de 2026 respecto al año anterior. Además, el 80% de los compradores del Gen 6 eran nuevos clientes de la marca. Van Eck atribuye este avance a un cambio de estrategia de marketing: en lugar de centrarse exclusivamente en la misión ética, la empresa ha comenzado a destacar la calidad del producto, atrayendo así a un público más general.
El directivo holandés no oculta las dificultades del mercado estadounidense, un entorno dominado por el duopolio Apple-Samsung y donde los operadores móviles concentran hasta el 66% de las ventas de teléfonos inteligentes, según un informe de 2025 de International Data Corporation. Fabricantes como OnePlus, Sony, LG y HMD Mobile han abandonado o reducido su presencia en Norteamérica en los últimos años. Para sortear esa barrera, Fairphone ya negocia con grandes operadores y operadores móviles virtuales (MVNO) la posibilidad de distribuir su dispositivo en sus tiendas.
Van Eck resume la filosofía de la empresa con una frase: "Tomamos lo mejor de la innovación estadounidense, que impulsa el rendimiento del sector, y lo envolvemos con el cuidado europeo por el planeta y las personas".
Desde el movimiento a favor del derecho a reparar, la entrada de Fairphone en EE. UU. se percibe como una prueba de concepto. Nathan Proctor, responsable de la campaña Right to Repair del US Public Interest Research Group, sostiene que el teléfono demuestra que fabricar productos modulares y fáciles de reparar es técnicamente posible, y que la falta de reparabilidad en la mayoría de dispositivos es una decisión, no una limitación tecnológica. En su opinión, a medida que suben los precios de los teléfonos, los consumidores empezarán a ver los smartphones como inversiones a largo plazo, una tendencia que podría presionar a los grandes fabricantes para mejorar la reparabilidad de sus propios dispositivos.
