Fairphone, la cooperativa neerlandesa especializada en teléfonos éticos y reparables, presentó esta semana el Fairphone (Gen. 6+), una versión mejorada de su exitoso modelo Gen. 6 que llega al mercado con un procesador más potente, 12GB de memoria RAM y, por primera vez, disponibilidad oficial en Estados Unidos.
El dispositivo, que se vende a 650 dólares (569 libras o 649 euros), incorpora el procesador Snapdragon 7s Gen 4 —una generación por encima del Gen 3 del modelo anterior— y duplica la memoria RAM hasta los 12GB DDR5, una cifra que, según Ars Technica, resulta especialmente notable en plena escasez global de chips de memoria. Fairphone asegura que estas mejoras se traducen en velocidades de carga y cambio de aplicaciones hasta un 24% más rápidas y una reducción del 20% en el tiempo de reserva de RAM del sistema. El terminal llega con Android 16 de fábrica y la promesa de seis actualizaciones del sistema operativo a lo largo de su vida útil, con soporte de software garantizado hasta 2033.
Más allá de las especificaciones técnicas, el Gen. 6+ mantiene los principios fundacionales de la marca: 12 piezas reemplazables por el usuario, un diseño modular que permite su desmontaje completo con un solo destornillador —incluido en la caja, según The Guardian— y una batería extraíble de 4.415 mAh con carga por cable de 30W. El dispositivo cuenta con clasificación IP55 de resistencia al polvo y agua, pantalla LTPO OLED de 6,31 pulgadas con tasa de refresco variable de 10 a 120 Hz y brillo máximo de 1.400 nits, triple cámara con sensor principal Sony Lytia 700c de 50 megapíxeles, y almacenamiento de 256GB ampliable mediante microSD hasta 2TB. La autonomía prometida alcanza las 53 horas con una sola carga.
El compromiso ético sigue siendo el eje central del producto: el teléfono contiene un 51% de materiales justos y reciclados según Fairphone, se ensambla en condiciones laborales justas con energía renovable y la compañía mantiene su programa de bonificación por salario digno. La nueva variante de color Cobalt Blue no es solo una decisión estética: rinde homenaje al origen de la empresa como campaña de concienciación sobre los minerales de zonas en conflicto y a su compromiso con el cobalto de origen ético procedente de África.
La expansión a Estados Unidos constituye, en palabras de la propia compañía, "un hito monumental". Por primera vez, los consumidores estadounidenses podrán adquirir el Fairphone (Gen. 6+) junto con los auriculares Fairbuds y Fairbuds XL a través de una tienda web específica en el país. Ars Technica subraya que hasta ahora conseguir un Fairphone en EE. UU. había sido "un dolor", ya que la empresa holandesa concentraba su distribución en Europa.
El precio, sin embargo, sitúa al Gen. 6+ en una franja competitiva exigente. The Guardian señala que el dispositivo compite directamente con el Google Pixel 10a, priced at £499, y el iPhone 17e de Apple, a £599, dos rivales con un posicionamiento de marca mucho más consolidado. El Gen. 6+ cuesta 70 libras más que su predecesor en el lanzamiento, una subida que la propia empresa justifica por las mejoras internas y no por una inflación general del producto.
Los propietarios del Fairphone (Gen. 6) original no quedan desatendidos: las novedades de software, como la actualización de Fairphone Moments —el modo de minimalismo digital de la marca— con nuevas opciones de personalización, y la nueva aplicación Fairphone Gallery para almacenamiento local de fotos y vídeos sin dependencia de servicios en la nube, también estarán disponibles para el modelo anterior. "No sería justo de otra manera", señala la compañía.
Con este lanzamiento, Fairphone consolida su propuesta de valor frente a la tendencia generalizada de la industria hacia dispositivos cada vez más difíciles de reparar. Mientras gigantes como Apple y Google diseñan teléfonos con componentes soldados y baterías adheridas, la cooperativa neerlandesa reivindica la modularidad, la longevidad y la ética en la cadena de suministro como elementos diferenciales. La pregunta que deja abierta este lanzamiento es si el consumidor estadounidense, acostumbrado a ciclos cortos de renovación y operadores que subvencionan dispositivos, estará dispuesto a pagar una prima por un teléfono que presume, precisamente, de poderse usar durante muchos años.
