Las extensiones de archivo en Windows son un mecanismo heredado de los sistemas DOS que permite al sistema operativo identificar el formato de un fichero y asociarlo a una aplicación. Consisten en un sufijo de dos a cuatro caracteres situado tras el nombre del archivo y separado por un punto, como .txt, .jpg o .exe. Al hacer doble clic sobre un archivo, Windows busca el programa asociado a esa extensión y lo abre.
El artículo repasa los principales tipos de extensiones —ejecutables (EXE, DLL, COM), imágenes (JPG, PNG), vídeo (MPEG), audio (MP3), documentos (PDF, DOC, DOCX) o páginas web (HTM, HTML)— y advierte de los riesgos de abrir ficheros ejecutables o de código (.EXE, .BAT, .MSI, .REG) procedentes de fuentes no confiables.
También explica cómo mostrarlas en el Explorador de archivos de Windows (Vista > Opciones > Opciones de carpeta > Ver), cómo cambiar la aplicación predeterminada asociada a cada extensión desde el menú contextual o desde Configuración > Aplicaciones > Aplicaciones predeterminadas, y los problemas que provoca modificar o eliminar una extensión, ya que el sistema puede dejar de reconocer el archivo. Por último, compara el enfoque de Windows con el de macOS y Linux, que se basan en el protocolo MIME almacenado en la cabecera del archivo y no dependen de las extensiones para identificar el tipo de contenido.
