Una mesa redonda de Ars Technica reunida tras la explosión del cohete New Glenn a finales de mayo puso en duda que Blue Origin entregue a tiempo la variante 9×4, una versión más potente con nueve motores en la primera etapa y cuatro en la superior, que la NASA necesita para Artemis IV. Eric Berger, editor espacial de Ars, explicó que la arquitectura actual de Blue Origin para una misión tripulada exige cuatro lanzamientos de esta variante, para la que la compañía no ha fijado fecha oficial, aunque algunas fuentes sitúan su debut entre finales de 2027 y principios de 2028.
Caleb Henry, director de investigación de Quilty Space, se mostró escéptico: recordó que Blue Origin ya aplazó el calendario cuando reconfiguró el New Glenn de tres a dos etapas en 2018 y señaló que añadir motores complica más que simplifica el desarrollo. Estimó un retraso mínimo de año y medio sobre cualquier fecha anunciada. Anthony Colangelo, presentador del podcast Main Engine Cut Off, consideró probable que la variante 9×4 se deslice hasta la década de 2030. Si se cumplen esos plazos, la NASA carecería del cohete necesario para llevar astronautas a la Luna en esta década, una meta que ya depende de los sistemas tanto de Blue Origin como de SpaceX.
