Midjourney, la startup de inteligencia artificial conocida por su generador de imágenes, anunció la semana pasada su entrada en el campo de la imagen médica con un escáner de ultrasonidos que sumerge al usuario en una bañera de agua y, según la compañía, promete resultados comparables a una resonancia magnética con la sencillez de una visita al spa. La empresa, dirigida por David Holz, sostiene que el dispositivo utiliza chips especializados e inteligencia artificial para procesar grandes volúmenes de datos y realizar cada escaneo en alrededor de 60 segundos, frente a los 30 minutos o más de un ultrasonido convencional. El proyecto, denominado Midjourney Medical, se presenta inicialmente como una herramienta de bienestar, no como un dispositivo médico sujeto a la aprobación de la FDA, e imagina sus máquinas instaladas en spas de lujo.
Varios radiólogos y expertos en imagen consultados por The Verge calificaron la idea de interesante y plausible, pero advirtieron que las afirmaciones de la empresa carecen de respaldo. El profesor Venkatesh Murthy, de la Universidad de Míchigan, señaló que las reivindicaciones sobre la resolución y la equivalencia con la resonancia magnética son "claramente teóricas" y las imágenes publicadas son de baja resolución. Mark Anastasio, de la Universidad Washington en San Luis, recordó que existen prototipos académicos similares, pero insistió en que no hay pruebas de que estos sistemas igualen a la resonancia. Matthew Davenport consideró las afirmaciones de Midjourney como "quizá las más grandilocuentes" que ha visto. El jefe médico de Midjourney, Tom Calloway, defendió que la primera generación del escáner será rápida, asequible y útil para tejidos blandos, aunque no pretende reemplazar a la resonancia ni al TAC.
