Anthropic retiró la semana pasada sus nuevos modelos de IA Claude Fable 5 y Mythos 5 tras una directiva de control de exportaciones del Gobierno estadounidense que prohíbe a "cualquier ciudadano extranjero" utilizarlos. La empresa lleva desde el viernes negociando con la Casa Blanca, sin haber alcanzado un acuerdo que permita reactivar los servicios. La Administración justifica la medida por la sospecha de que los filtros de seguridad de Fable 5 pueden desactivarse para acceder a las capacidades de Mythos 5, lo que representaría, a su juicio, un riesgo para la seguridad nacional.
Anthropic lanzó en abril Mythos Preview, un modelo con habilidades avanzadas tanto para detectar vulnerabilidades de software como para explotarlas. Esta doble utilidad, reconocida por la propia compañía, llevó a distribuirlo únicamente a un consorcio selecto dentro del proyecto Glasswing. Mythos 5 se liberó de forma privada para ese grupo, mientras que Fable 5 se ofreció al público general con bloqueos específicos sobre consultas de biología y ciberseguridad.
Expertos en seguridad consultados por WIRED consideran que la disputa institucional entre la Casa Blanca y Anthropic no detiene una tendencia de fondo: otros desarrolladores, incluidos proyectos de código abierto, dispondrán pronto de capacidades equivalentes. OpenAI, por ejemplo, presentó en abril un modelo centrado en ciberseguridad y una estrategia ampliada en ese ámbito. Investigadores como Bruce Schneier señalan que modelos más pequeños y económicos ya pueden igualar el rendimiento de Mythos y Fable con técnicas de prompting más elaboradas, y que la brecha se cerrará en meses. Chris Wysopal, cofundador de Veracode, sostiene que la cuestión política no es si una tecnología entraña riesgo, sino si una restricción concreta lo reduce de forma significativa o solo frena a quienes intentan reforzar la seguridad.
