La cueva de Prado Vargas, en Cornejo (Burgos), ha alcanzado una superficie excavada de 140 metros cuadrados tras la campaña de 2026, consolidándose como uno de los enclaves neandertales más estudiados de la península ibérica. Los investigadores del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) han recuperado más de 1.500 nuevos restos, que se suman a los 15.000 hallados en campañas anteriores, revelando un campamento estacional ocupado por neandertales durante generaciones hace 46.000 años.
Los hallazgos incluyen huesos de jabalí, caballo, bisonte, uro, gamo y ciervo, muchos de los cuales presentan marcas de corte y percusión que evidencian actividades de carnicería, como el descuartizado de animales y la fracturación de huesos para acceder al tuétano. Además, se han encontrado numerosas herramientas líticas, el 95% elaboradas con sílex y el 5% con cuarcita y cuarzo. Entre los objetos más destacados figuran un centenar de retocadores de hueso, instrumentos utilizados por los neandertales para afilar y retocar sus herramientas de piedra, una práctica tecnológica que convierte a este yacimiento en un sitio clave para el estudio de la tecnología neandertal. Los expertos estiman que la ocupación de la cueva se producía principalmente entre primavera y otoño, aunque persisten incógnitas sobre los intervalos temporales entre las distintas ocupaciones.
