Excavaciones realizadas en la Catedral Vieja de Salamanca para instalar una cámara de aire han desenterrado restos arqueológicos que abarcan desde la época romana hasta finales del siglo XIX. En dos zanjas de 40 metros cuadrados, situadas a los pies de la catedral, los arqueólogos han identificado un caldero de bronce romano excepcional, actualmente custodiado en el Museo de Salamanca, y evidencias de un templo cristiano anterior a la estructura románica actual. El hallazgo incluye un sarcófago infantil y cimientos de la sacristía de la capilla de Talavera, que data de los siglos XV o XVI. El informe del arqueólogo Manuel Jiménez sugiere que estos restos pertenecen a la primera repoblación de la ciudad, aunque la tesis de que el sarcófago se vincule directamente a un templo previo sigue siendo objeto de debate histórico. Esta intervención, que no se esperaba que revelara tan rica la historia de la zona, se enmarca en la tendencia de Salamanca a ser un 'campo de minas' de hallazgos romanos debido a su profunda remodelación medieval. Mientras tanto, el Patrimonio ha solicitado al Ayuntamiento que modifique el riego de la zona para reducir la humedad capilar en los muros, una amenaza inmediata que podría provocar desprendimientos.
