El tirador de la puerta del coche, un componente aparentemente simple, ha experimentado una evolución sorprendente a lo largo de las últimas décadas, a pesar de que su función básica ha permanecido relativamente constante. Inicialmente, los tiradores de las puertas de los coches eran prácticamente idénticos a los utilizados en hogares y oficinas, consistiendo en una barra o pin conectado a un mecanismo de rotación. A medida que avanzaba el diseño automotriz, surgieron diversos estilos, incluyendo los de “flap”, pull-up, pull-out, y push-button, todos basados en el mismo principio fundamental: accionar una bisagra para abrir la puerta. Un cambio crucial ocurrió en la década de 1950, cuando los tiradores dejaron de estar alineados directamente con la bisagra, permitiendo la transmisión del movimiento de la mano a través de varillas o cables.
El diseño estético de los tiradores varió según las tendencias de la época, con los push-button siendo populares en las décadas de 1960 y 1970
