La Comisión Europea ha aprobado un acto delegado que exime a smartwatches, pulseras de actividad, gafas inteligentes y otros wearables de la obligación general de que el usuario pueda sustituir la batería en casa. En su lugar, los fabricantes deberán garantizar que un profesional independiente pueda retirar y reemplazar la pila, sin necesidad de pasar por el servicio técnico oficial.
La medida, que aún puede ser bloqueada por el Parlamento Europeo o el Consejo hasta el 14 de octubre de 2026, se aplicará cuando entre en vigor el artículo 11 del Reglamento de Baterías, el 18 de febrero de 2027. La excepción se justifica por la miniaturización de los dispositivos, su resistencia al agua o al polvo, y los riesgos de seguridad asociados a la manipulación de baterías de litio encapsuladas.
El reglamento mantiene otras exigencias: las baterías compatibles deberán estar disponibles como repuesto durante al menos cinco años tras la última venta, a un precio razonable, y el software no podrá bloquear su instalación. La Comisión también advierte de que, incluso en los productos exentos, la batería debe poder separarse del dispositivo para evitar incendios en las plantas de reciclaje.
Junto a los wearables, la lista de excepciones incluye ciertos juguetes eléctricos, sondas termométricas inalámbricas para alimentos, sistemas corporales de administración de medicamentos y equipos para atmósferas explosivas, así como los aparatos húmedos ya contemplados previamente.
