Europa ante el calor extremo: una infraestructura diseñada para un clima que ya no existe

Fuentes: Todo lo que ha fallado en Europa durante esta ola de calor: el continente acaba de darse cuenta de que sus infraestructuras viven en un mundo que ya no existe

La segunda ola de calor del año ha batido récords absolutos de temperatura en al menos cuatro países europeos, con máximas que han superado los 37 °C en Reino Unido y Dinamarca, los 41,7 °C en Alemania, los 39,5 °C en Eslovaquia y los 39,4 °C en Países Bajos. Según World Weather Attribution, se trata del episodio más severo jamás medido en la región; unas temperaturas que en junio de 1976 habrían sido "virtualmente imposibles". El calor ha provocado fallos concretos en la infraestructura: tranvías parados en Leipzig por el reblandecimiento del sellante entre carril y firme, puentes holandeses regados por protocolo, supermercados británicos sin refrigeración y kilómetros de carreteras derritiéndose en Francia. Gran parte de las vías, puentes y carreteras europeas se diseñaron para máximas de 32-35 °C: un umbral que antes era excepcional y que esta semana se ha convertido en la nueva normalidad. Francia ya ha registrado alrededor de 1.000 muertes atribuibles a la ola. La propia UE reconoció en su primera Evaluación Europea de Riesgos Climáticos, en marzo de 2024, que Europa "no estaba preparada" y que la adaptación incremental "no iba a ser suficiente". Aunque los planes de calor y los sistemas de alerta reducen la mortalidad, las estimaciones apuntan a que el parque europeo de aire acondicionado pasará de menos de siete millones de aparatos en 1990 a más de cien millones en 2030, una reconversión radical cuya viabilidad política es cada vez más incierta.