Varios gobiernos europeos, incluyendo Francia, Alemania, Polonia, Países Bajos, Luxemburgo y Bélgica, están implementando sistemas de mensajería propios para sus funcionarios, reemplazando aplicaciones populares como WhatsApp y Signal. La medida, que también se extiende a la OTAN y está planeada para la Comisión Europea antes de fin de año, busca controlar la comunicación oficial y evitar la dependencia tecnológica de Estados Unidos. WhatsApp pertenece a Meta, una empresa estadounidense, mientras que Signal, aunque gestionada por una organización sin fines de lucro con sede en EE. UU., depende de una comunidad de desarrolladores de código abierto. Esta iniciativa responde a una creciente preocupación en Europa por la seguridad y la soberanía digital, buscando alternativas a las plataformas tecnológicas estadounidenses y garantizando un mayor control sobre los datos gubernamentales.
