Un estudio reciente publicado en Nature’s Humanities and Social Sciences Communications ha confirmado que la semana laboral de cuatro días puede ser viable y beneficiosa para las empresas. La investigación, que siguió a 15 compañías australianas entre 2022 y 2024, implementó un modelo 100:80:100: 100% del salario, 80% de las horas y 100% de la productividad. Sorprendentemente, 14 de las 15 empresas optaron por continuar con la semana de cuatro días tras la prueba, y ninguna reportó una disminución en la productividad; seis incluso experimentaron un aumento.
El estudio, liderado por el Profesor John Hopkins de la Universidad de Deakin, destaca que la clave del éxito reside en la reestructuración del trabajo, eliminando tareas innecesarias y optimizando los procesos. La reducción del agotamiento laboral fue un factor importante para muchas empresas, y la flexibilidad en la implementación, como el escalonamiento de los días libres en empresas con contacto directo con clientes, fue crucial. Este modelo, que se está probando en otros países como Alemania y Reino Unido, plantea una alternativa al aumento de la productividad impulsado por la inteligencia artificial, permitiendo a los empleados recuperar tiempo y mejorar su bienestar, y desafía la idea de que la tecnología siempre implica más trabajo en las mismas horas.
