Un equipo de la Universidad de Sevilla ha determinado que las características acústicas del anfiteatro romano de Itálica favorecen la comprensión del habla frente a la música. El estudio, publicado en la revista Heritage, analiza cómo la geometría del edificio influye en la propagación sonora mediante mediciones realizadas con micrófonos en 17 emplazamientos. Los investigadores concluyen que el 79% de la energía sonora llega a los primeros 50 milisegundos, un intervalo crítico para la inteligibilidad del discurso, alcanzando un índice medio de transmisión del habla de 0,71. En cambio, la música se ve limitada por la escasez de reflexiones prolongadas, con un tiempo de reverberación de 1,24 segundos, inferior a los valores óptimos de 2 a 2,4 segundos de los teatros sinfónicos. El anfiteatro, construido entre 117 y 138 d.C. bajo el emperador Adriano, fue el mayor de Hispania con una capacidad de 35.000 espectadores. Aunque las primeras filas del podio ofrecen respuestas equilibradas, la geometría ovalada genera zonas de concentración sonora que pueden causar ecos perjudiciales para el habla. Los autores advierten que el deterioro estructural actual y la falta de datos sobre la presencia de público limitan la reconstrucción acústica completa, pero los resultados permiten desarrollar simulaciones virtuales para entender el sonido en su configuración original.
