Un equipo internacional ha publicado un ensayo en The Lancet Gastroenterology que demuestra que la expectativa de consumir gluten genera más síntomas gastrointestinales que la ingesta real de la proteína. La investigación, diseñada para adultos con autodiagnóstico de sensibilidad al gluten pero sin celiakía ni alergia confirmada, utilizó un diseño doble ciego para manipular las expectativas de los participantes. Los resultados mostraron que la combinación de esperar comer gluten y consumirlo provocó una amplificación significativa de los malestares, mientras que la ingesta de gluten real no tuvo un efecto significativo dentro de cada grupo de expectativa.
Este hallazgo se alinea con una revisión previa de diez ensayos doble ciego con más de 1.300 participantes, que indicó que solo el 16% de los pacientes con sospecha de sensibilidad no celíaca mostró síntomas atribuibles específicamente al gluten. En contraste, un 40% presentó una respuesta nocebo, experimentando síntomas iguales o peores al consumir un placebo inofensivo. El efecto nocebo es un proceso psicobiológico involuntario donde el cerebro y el sistema nervioso autónomo generan síntomas reales como dolor o fatiga, atribuyéndolos erróneamente al gluten.
Además, un estudio publicado en Gastroenterology analizó a 59 personas que seguían dietas sin gluten por iniciativa propia. Al someterlas a pruebas a ciegas con barras de cereal que contenían gluten, fructanos o placebo, los fructanos (carbohidratos fermentables) produjeron puntuaciones de hinchazón y dolor mucho superiores a las del gluten, que no mostró diferencias frente al placebo. Estos datos cuestionan la brecha del autodiagnóstico, donde la retirada intencional del trigo se interpreta erróneamente como la causa de la mejora, cuando el verdadero factor podría ser la eliminación de otros componentes como los fructanos.
