Un estudio publicado en la revista Journal of Advances in Modeling Earth Systems demuestra que la instalación de paneles solares sobre cultivos, conocida como agrovoltaica, no solo genera energía, sino que también protege a los trabajadores agrícolas del calor extremo. La investigación, realizada mediante un modelo informático que simuló un día de calor en Nueva Jersey, comparó el microclima bajo paneles solares con el de tierras de cultivo abiertas y suelo sin trabajar.
Los resultados indican que los sistemas agrovoltaicos enfriaron los cultivos en 1,84 grados Celsius, reduciendo la evaporación del agua en un 22,4%. Además, la temperatura de la superficie de los paneles disminuyó un 5,6%, lo que mejora su eficiencia fotovoltaica, ya que las células pierden rendimiento al sobrecalentarse. Un hallazgo clave para la seguridad laboral es que la combinación de cultivos y paneles redujo la temperatura percibida por los trabajadores de 39 a 35 grados Celsius, disminuyendo el estrés térmico durante la jornada.
Aunque los datos se basan en un cultivo específico y un clima concreto, los autores señalan que estos modelos tienen potencial para evaluar sistemas agrovoltaicos en otras regiones, como España, donde la tecnología aún está en fase de desarrollo. La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) señala que la mayoría de los proyectos actuales son pilotos de pequeña escala, aunque este verano se anunció la creación de un mapa nacional de instalaciones para conectar a agricultores, instaladores y empresas energéticas.
